Una exposición recorre el diseño gallego desde los años 70 y ensalza su gran potencial

«Formas do deseño. Galicia XXI» reúne en Santiago, en el Auditorio de Galicia y en la sede de la Fundación Didac, cerca de trescientos trabajos

La muestra en el Auditorio de Galicia reúne trabajos de más de un centenar de diseñadores
La muestra en el Auditorio de Galicia reúne trabajos de más de un centenar de diseñadores

Santiago / la voz

De Luis Seoane e Isaac Díaz Pardo a Iván Mato, diseñador del packaging de Nokia. De muebles a tipografías pasando por lámparas o ropa. Del Pelegrín a la imagen corporativa de universidades y empresas. La exposición Formas do deseño. Galicia XXI busca ofrecer una panorámica del último medio siglo del diseño en Galicia y del trabajo realizado por creadores gallegos. Con ese objetivo reúne, hasta el 23 de junio, cerca de trescientos trabajos de más de un centenar de diseñadores en el Auditorio de Galicia.

«A idea é contribuír á construción dun relato de deseño galego, unha disciplina que resulta fundamental non só para a nosa cultura, senón para o desenvolvemento da nosa economía e a nosa industria», explica David Barro, comisario de esta muestra junto a Mónica Maneiro. Pero, además de ofrecer un recorrido de medio siglo por este territorio creativo, también pretende dejar patente el potencial que tiene Galicia en este ámbito.

La narración de la muestra producida por el Concello de Santiago y la Fundación Didac arranca en los años 70 con Luis Seoane e Isaac Díaz Pardo, porque «ninguén mellor que eles entendeu a importancia da unión entre artesanía, arte, deseño e industria para crear unha empresa a partir dun relato que se baseaba nas raíces propias para traer a modernidade», asegura el comisario. El recorrido continúa con los primeros manuales corporativos, en donde pueden encontrarse trabajos del Grupo Revisión -«eles son os primeiros deseñadores galegos con conciencia de selos»-; así como la irrupción en el mundo de la moda, con la campaña de la arruga es bella; además de diseño de mobiliario.

La llegada del siglo XXI actúa como punto de inflexión. «A partir do ano 2000 hai un bum de deseñadores que traballan cunha formación máis heteroxénea e con influencias de calquera lugar que fan que non haxa unha característica conxunta», detalla David. Así, muchos de ellos acaban también desarrollando su trayectoria fuera. A las últimas dos décadas pertenecen las primeras tipografías con raíces gallegas, como las realizadas por Marcos Dopico o María Ramos; los pictogramas de Álvaro Valiño; pasando por el mobiliario de Tomás Alonso, Isaac Piñeiro, Miguel Leiro y las lámparas de Arturo Álvarez, entre otros.

Uno de los espacios de la muestra se centra en esa fusión de diseño y proceso artesanal, donde pueden verse propuestas como las de Idoia Cuesta, Marta Armada o Noroeste Obradoiro. También se incide en la relación entre el diseño y las marcas, así como los trabajos de packaging en diferentes sectores, del maderero al alimentario, pasando por el granito o la tecnología. De esta forma, la exposición recoge las diferentes vertientes del diseño: gráfico, industrial, estratégico, multimedia, producto... Un mapa de Galicia a través de logotipos deja claro el impacto del diseño en el día a día.

 Como complemento a esta muestra en el Auditorio de Galicia, en la Fundación Didac se exhiben tapices diseñados por Luis Seoane que tejió María Elena Montero, dos creadores que se reencuentran 40 años después.

Montero: «Seoane me mandó 22 dibujos para hacer tapices. Estaba el último en el telar cuando él falleció»

 M. G.

«¿Por qué no te animas a hacer tapices y yo te hago los dibujos?». Esa fue la pregunta que le hizo Luis Seoane a María Elena Montero en una visita que ella y su marido, José Luis Vázquez Freire -también fundador de Sargadelos-, hicieron a la casa del intelectual en Buenos Aires. Y esta vecina de Sada dijo que sí. Para ello, fue a formarse a Madrid y se compró un telar. El primero no se adaptaba a las exigencias que requería la misión de transformar en tapices los dibujos que le remitía Seoane y, finalmente, fue su esposo el que construyó uno adecuado. El resultado de este trabajo conjunto son veintidós piezas en las que «está todo o imaxinario da traxectoria de Seoane», afirma David Barro.

El primer dibujo que le envió Seoane era el de una cabeza con un sombrero. El modelo por el que debía guiarse Montero estaba en esa ocasión totalmente coloreado por el artista. Sin embargo, los siguientes (21) ya eran solo un dibujo en el que unos números fijaban los colores que debía usar la artesana. «Fuimos a buscar las lanas a Astorga», recuerda la tejedora y, después, pusieron un número a cada uno de los colores -había 34 diferentes- con lo cual Montero ya sabía el que debía emplear siguiendo el diseño. «Seoane era muy exigente con el color», recuerda.

María Elena Montero, tejedora que elaboró tapices para las creaciones de Luis Seoane
María Elena Montero, tejedora que elaboró tapices para las creaciones de Luis Seoane

Fueron aproximadamente dos años de trabajo que estaban orientados a una exposición que iba a inaugurarse en 1979 en la galería Citania de Santiago. «Seoane me envió veintidós dibujos para hacer los tapices. El último de ellos estaba en el telar cuando él falleció», evoca la artesana. La muestra se realizó finalmente «y tuvo mucho éxito». El máximo de ejemplares, reseña Montero, eran siete por cada dibujo. «Del dibujo que representa la batalla irmandiña los hice todos, pero de otros hice menos», recuerda. Precisamente, este fue uno de los que más tarea le ocupó: un mes con una media de ocho horas diarias. Todas estas obras tienen la firma de Seoane y de Montero. «Siempre me dijo que pusiera mi nombre y el de él». Ahora, 40 años después, parte de esos veintidós tapices vuelven a ser exhibidos juntos en la sede de la Fundación Didac, en Santiago.

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