El viaje de John Berger en el tiempo

Nórdica publica un libro inédito del escritor inglés en el que aborda, entre la broma y la filosofía, lo fugaz y lo eterno

Una de las ilustraciones de Demirel para el libro de Berger
Una de las ilustraciones de Demirel para el libro de Berger

redacción / la voz

«¡Es una broma! Bromear es la mejor manera de pasar el tiempo cuando uno espera. Le pones una zancadilla al tiempo cuando bromeas, y así sale disparado». Esta reflexión es una de las que arman el libro póstumo de John Berger (Londres, 1926-París, 2017) ¿Estamos a tiempo? (Nórdica Libros; traducción de Pilar Vázquez), en el que aborda lo fugaz y lo eterno en distintos ámbitos y desde diferentes formatos, desde el haiku -«Sabremos / cuándo / ha llegado la hora»- a la anécdota: el timador que le vendió su reloj de bolsillo a un incauto, asegurándole que el Ayuntamiento lo había contratado como referente para mantener en hora el reloj municipal.

Ambos textos son representativos, también, de cómo Berger es capaz de tratar un tema tan crucial a medio camino entre la broma y la filosofía, como corresponde a un escritor que se manejaba igual de bien en el lujo parisino de Maxims y la pulpeira de la feria de Betanzos. El escritor emprende un viaje a lo largo del tiempo que lo lleva desde el divertimento a lo trascendente, a caballo de pensamientos sobre las huellas del paso del tiempo en los cuerpos pero también en las mentes, el deterioro físico y la memoria o el duelo, o la imperturbabilidad de la naturaleza ante la erosión.

Tanto Berger como Demirel son críticos con algunos modos de gestionar el tiempo
Tanto Berger como Demirel son críticos con algunos modos de gestionar el tiempo

Tratándose de Berger, el libro también transita de lo poético y lo artístico a la crítica, preguntándose por lo finito -«Toda vida es absurdamente corta comparada con la longevidad de la memoria»- pero también por la negación del tiempo por el capitalismo: «Esas fábricas en las que se trabaja toda la noche son un símbolo de la victoria del tiempo incesante, uniforme e implacable. Esas fábricas no paran ni durante el tiempo de los sueños».

Autor de influyentes ensayos como Modos de ver, Berger recurre al censo artístico del paso del tiempo, como el autorretrato, un mensaje lanzado al futuro que sobrevivirá a su autor. Por ello también, en ¿Estamos a tiempo? el escritor dialoga con el ilustrador Selçuk Demirel, quien complementa las palabras con sus imágenes. Fue, como recuerda en su introducción Maria Nadotti, un proyecto concebido originariamente a cuatro manos, pero que Berger no pudo ver terminado.

John Berger: «El dibujo habla de lo que no se expresa con palabras»

xesús fraga
Berger rememora sus viajes a Betanzos
Berger rememora sus viajes a Betanzos

El escritor publica «El manuscrito de Bento» y se reedita su novela «G»

John Berger (Londres, 1926) vuelve a las librerías por partida doble: se reedita G, la novela con la que ganó el Booker en 1972, y se acaba de traducir su reciente El manuscrito de Bento (ambos en Alfaguara). Desde su casa en la Alta Saboya reflexiona sobre el papel de la literatura y del arte. Además, recuerda a sus amigos gallegos -Manuel Rivas, a quien considera «uno de los grandes narradores de ahora»- y sus visitas a Betanzos: «Si cierro los ojos se me aparece su centro con total nitidez».

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