Enrico Onofri, el dos por uno orquestal

El reputado músicio italiano hará una exhibición de destreza en Galicia, tocando el violín y dirigiendo a la vez a la Real Filharmonía

Enrico Onofri acompaña, por segunda vez, a la Real Filharmonía de Galicia en Santiago
Enrico Onofri acompaña, por segunda vez, a la Real Filharmonía de Galicia en Santiago

Santiago / La Voz

Enrico Onofri (Rávena, Italia, 1967) se prepara para dirigir por segunda vez a la Real Filharmonía de Galicia, con la que dará el jueves 24 un concierto en el Auditorio Abanca de Compostela y el viernes otro en el Teatro Principal de Ourense. Su papel será más protagonista que nunca en esta ocasión, porque, además de estar a la batuta, tocará el violín. Tratando de sacudirse el jet lag, recién llegado de Singapur, reconoce que su doble faceta orquestal «no es fácil, sino bastante pesada». Si con cada una de ellas, por separado, ya tenía ganado el reconocimiento internacional, juntando ambas ofrece todo un ejercicio de destreza.

«Dirigir es una evolución del papel del primer violín. Sabemos que los primeros directores de orquesta, tal y como los conocemos hoy, históricamente fueron los violinistas hasta la época de Mozart, en Italia incluso a comienzos del XIX. Tocaban, paraban y dirigían con su arco. Las fuentes antiguas dicen, de hecho, que los primeros violines solo interpretaban dos notas al principio del concierto y luego dirigían. Es decir, son dos papeles muy conectados, aunque muy distintos desde el punto de vista de la ejecución», destaca Onofri.

Explica que la mayor dificultad está «en el aguante», porque un violín histórico como el que manejará él «es mucho más delicado y tengo que confrontarme con una orquesta moderna, con la desventaja de que suena mucho menos y es más delicado en comparación con el instrumento moderno. En los ensayos esto exige mucha más preparación e intercalar lo de tocar y dirigir, que muscularmente son dos actitudes totalmente distintas».

Profeta del pasado

El fin último que persigue es «que las orquestas modernas conozcan la diferencia entre un instrumento histórico y uno actual» y despertar el interés en los músicos sobre este mundo, indica el italiano, que se ha convertido en algo así como un profeta del pasado. Si Onofri tuviese la capacidad de viajar a otro tiempo para pedirle a un compositor una obra, elegiría a Joseph Haydn. No duda ni un segundo: «Él es luz, no es música». Del autor austríaco es la pieza que interpretará con su instrumento histórico junto a la Real Filharmonía, el Concierto para violín en sol, que escribió para un violinista italiano de la época, Luigi Tomasini. Además, la formación compostelana tocará tres sinfonías, dos de Mozart y una escrita en Milán por el compositor barroco Giovanni Battista Sammartini. «La idea de este programa es enseñar al público cómo los italianos inventaron los elementos de la música clásica que luego encontramos en Haydn y Mozart».

Onofri, que ha acompañado a orquestas de toda Europa, Japón y América, asegura que cada país tiene sus propias características, aunque el hecho de que haya cada vez más músicos extranjeros en las formaciones «ha ido uniformizando un poco el sonido, en el sentido positivo, pero sin llegar a perder del todo esos matices identificativos». Sobre la Real Filharmonía de Galicia, dice que es un «conjunto fenomenal. El impacto de las cuerdas y de los vientos, y la manera de reaccionar son excepcionales. Es una orquesta muy sensible a las exigencias del director y a la partitura».

El maestro italiano también tuvo la oportunidad de trabajar con la Orquesta Sinfónica en el año 2010 y considera que el nivel en Galicia es «muy alto». Pero, añade, se ha llegado «a un punto crítico en la historical performance, porque a diferencia de hace cincuenta años tenemos muchísimos músicos y opiniones, hay mucha más información sobre las fuentes y orquestas que tocan según esos principios estéticos. Eso abre muchísimos mundos y es difícil ver el futuro de la música clásica en general».

Agota por segunda vez las entradas en Santiago, pero en Ourense aún quedan

Ya lo logró hace tres años, cuando dirigió el clásico concierto de Navidad de la Filharmonía. Agotó las entradas, algo habitual tratándose de una actuación especial. Pero Onofri ha vuelto a colgar el cartel de sold out para la actuación de esta tarde en la sala del Preguntoiro, a la que se trasladó la cita por un problema con el ensamblaje de las nuevas butacas del Auditorio de Galicia. Los que no hayan llegado a tiempo, aún pueden adquirir sus entradas para mañana en Ourense, donde quedaba ayer libre la mitad del aforo.

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