«Hago películas para unos extraños que se reúnen para ver una historia»

El realizador M. Night Shymalan, que acaba de estrenar «Glass», huye de las plataformas y elogia el cine como forma de arte en comunidad

Night Shyamalan, director de cine
Night Shyamalan, director de cine

Los Ángeles / COLPISA

Corría el año 2000 cuando M. Night Shyamalan estrenaba El protegido, una atípica película de superhéroes con Samuel L. Jackson y Bruce Willis. Diecisiete años más tarde el cineasta retomaba ese universo en Múltiple, una cinta protagonizada por James McAvoy que no desvelaba su papel de secuela hasta el final. Esta semana llegó a los cines Glass [Cristal], tercera entrega de esta trilogía. El largometraje reúne así a David Dunn (Willis) con el villano Elijah Price (Jackson) y Kevin Wendell (McAvoy). «Es un filme dentro de un filme, una meta película», afirma el cineasta.

-Esta trilogía surge de su amor por los cómics. ¿La describiría como una película sobre cómics?

-Yo diría que el objetivo era crear un thriller sobre los cómics. Ese era el objetivo. Fusionar dos mundos: el suspense y el cómic. Glass es un thriller psicológico con los colores de un cómic. Ilusiones donde el deseo del poder te lleva a cuestionar tu origen.

-¿Es una critica a los superhéroes de Marvel?

-No quiero estropear la película a nadie, entiendo que hay muchas referencias que pueden crear esa idea. Cada uno que saque sus propias conclusiones. Tal vez el relato luego se convierte en otra cosa.

-Se ha convertido en el creador del horror «millennial».

-Soy un director muy cuidadoso. Creo que mi única película de terror real fue La visita porque El sexto sentido es también un juego entre el suspense y el horror. Me gusta añadir humor al miedo porque quiero que el público sienta un abanico de emociones al ver mis películas. Y es realmente interesante en términos psicológicos, porque las mujeres prefieren los thrillers y los hombres, el terror. Vivimos un gran momento en cuanto al género del horror. Múltiple se estrenó justo al comienzo de este enorme auge por el género.

-¿Qué opina de las plataformas como Netflix o HBO?

-Amo esta forma de arte. Cada vez que alguien dice: «¿Deberíamos hacerlo en todas las plataformas?». Yo digo: «No, eso no es lo que hago». Hago películas para un grupo de extraños que se reúnen para ver una historia. El cine es arte. Y te pido que escuches el grito de las chicas y las risitas de los hombres. Es importante verlo en comunidad y entendernos porque nos necesitamos.

-¿Quién le inspira al trabajar?

-Muchas de mis películas son independientes y mis héroes son esos realizadores independientes que han continuado haciendo películas toda su vida, como Woody Allen o los Coen. Son directores que han demostrado que puedes tener una carrera con integridad si estas dispuesto a trabajar adelgazando el presupuesto. Esta es la primera vez que yo lo hago, pero irónicamente la mayoría de mis thrillers son de bajo presupuesto.

-¿Es realmente posible rodar un filme de Hollywood así?

-Si no tienes a Mel Gibson, puedes hacer una película de poco presupuesto. Fui feliz durante todo el rodaje de La visita y nunca sentí que tenía poco dinero.

-¿En qué genero sitúa su filme?

-La audiencia hará esfuerzos por comprender si es una película de terror o algo más cercano al cómic hasta que se rindan y entiendan que es ambas cosas al tiempo.

-A usted se le critica y se le adora casi por partes iguales.

-Admito que el público cuestione mis películas, pero no he tratado de ir de Hitchcock al cine amateur. Para mí hay una clara distinción entre el documental y las imágenes por diversión. Una es intencional, con una estética determinada, y la otra no tiene estética, es puro accidente porque la cámara simplemente está encendida. El proyecto de la bruja de Blair empezó como este tipo filme, pero los directores la clasificaron como documental. Cuando hablamos de cine, por ejemplo, mi década favorita son los setenta. Unos años donde primaba esa estética de la que hablamos. La falta de brillo, la cámara en la mano, el cinéma vérité, las imágenes sin pulir; eso fue lo que hizo que esos filmes fueran sensacionales, especialmente viniendo justo después de la era de los musicales.

-¿Es capaz de ver sus películas escondido entre la audiencia?

-Me cuesta ver mis películas con público, pero en este caso ya la he visto siete veces porque me fascina disfrutar de la reacción de la audiencia ante algunas escenas. He preparado una auténtica atracción en la que hay que montarse y disfrutar. Es algo único. He sido testigo de reacciones muy locas como insultar a la pantalla o gente dejando la sala incapaz de verla. Es tan visceral su reacción que descubro sus propios temores, veo a través de las fobias de los personajes cómo el público reacciona ante ese miedo real que tienen y no quieren enfrentar.

-¿Considera que ha triunfado?

-He aprendido en mi carrera que uno realmente triunfa cuando desarrolla la voz interior que le alimenta como artista.

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