La Bauhaus celebra su centenario con su capacidad de influencia intacta

Alemania conmemora el aniversario de la escuela con un ambicioso programa

El edificio de la Bauhaus en Dessau se ha convertido en un icono en sí mismo
El edificio de la Bauhaus en Dessau se ha convertido en un icono en sí mismo Tilman

redacción / la voz

Cien años después de su fundación por Walter Gropius, la escuela Bauhaus mantiene intacta su capacidad de influencia y fascinación. Es un espejo en el que se siguen mirando arquitectos y artistas, intelectuales y diseñadores, tanto por el legado individual de sus promotores y participantes -Mies van der Rohe, Kandinsky, Breuer, Moholy-Nagy, Klee-, como en calidad de institución que sentó las bases para la creación de vanguardia y una nueva forma de comunicación.

Porque además de los objetos, muchos de los cuales han adquirido la condición de icónicos, la herencia de la Bauhaus es también la de sus ideas. La escuela cimentó su espíritu sobre tres pilares que fue capaz de armonizar: la pulsión del artista, la relación íntima del artesano con su obra y la democratización del objeto a través de la fabricación industrial. Desde este trío fundacional la Bauhaus extendió su perspectiva a numerosos ámbitos, desde la arquitectura al arte, pero también a la fotografía, el teatro y el diseño, tanto de mobiliario como el gráfico o el textil y, sobre todo, el de útiles para la vida cotidiana. Por si esto no fuese suficiente, la escuela ha llegado a encarnar los valores de la libertad y la democracia, en oposición al régimen nazi que acabaría cerrando las instalaciones y condenando al exilio a buena parte de sus nombres más preeminentes.

Patrimonio mundial

Los edificios de la Bauhaus en Dessau y Weimar, que forman parte del patrimonio mundial de la Unesco, son desde hace años lugares de convocatoria para todos los interesados en la escuela, y desempeñarán un papel central en las celebraciones del centenario que arrancan hoy en Berlín. La Academia de Bellas Artes de la capital alemana abre un programa que incluye más de medio millar de actividades repartidas a lo largo del año por todo el país con un festival que, a modo de preludio, propone una inmersión en el estilo intelectual de la Bauhaus. Bettina Wagner-Bergelt, la responsable del festival berlinés, ha preferido alejarse de lo material para centrarse en conciertos, danza, teatro e instalaciones de realidad virtual. Serán 25 producciones hasta el día 24 para festejar de forma lúdica y creativa la vigencia como modelo inspirador de la Bauhaus.

La silla Wassily, diseñada por Breuer, es un icono de la Bauhaus y del siglo XX
La silla Wassily, diseñada por Breuer, es un icono de la Bauhaus y del siglo XX

En marzo la exposición bauhaus imaginista explorará cómo la escuela extendió su influencia más allá de Alemania, en muchas ocasiones estimulando movimientos similares que daban sus primeros pasos. Ese mismo escenario internacional sirve de base para la iniciativa Bauhaus +. Making Futures, con talleres en Alemania, Turquía e Italia en los que se examinarán los retos actuales de la arquitectura -sostenibilidad, residuos, recuperación de espacios- a la luz del ejemplo pionero de la Bauhaus. Habrá también exposiciones de artistas como Otto Mueller ylas generaciones formadas en la Alemania oriental, y ciclos para pensar y repensar la Bauhaus desde hoy, en consonancia con el lema de la escuela, «Repensar el mundo». Una influencia que nació en el corazón de una Europa que hoy necesita mirarse otra vez en esos ejemplos.

La tetera diseñada por Marianne Brandt en la Bauhaus en 1924 formó parte de un juego de café y té
La tetera diseñada por Marianne Brandt en la Bauhaus en 1924 formó parte de un juego de café y té

A Coruña recreará las clases de los maestros de la escuela

En Galicia la semilla de la Bauhaus también prendió, dando lugar a una iniciativa «que no tiene parangón en toda Europa», según el profesor de la Escuela de Arquitectura de A Coruña Fernando Agrasar: el Laboratorio de Formas de Galicia creado por Isaac Díaz Pardo y Luís Seoane. Para Agrasar, el proyecto gallego fue un híbrido al estilo de la Bauhaus que consiguió aunar arte y vanguardia, artesanía e industria. El Laboratorio de Formas también tenía la imagen en una situación central y concedía una gran importancia a la comunicación, al igual que la experiencia alemana. «No hay que olvidar que la Bauhaus era una escuela», remarca Agrasar.

Y precisamente en otra escuela, la de A Coruña, se rendirá homenaje a la Bauhaus y a Gropius el día que inició su actividad docente, el 1 de abril. En esa jornada, profesorado y alumnado del centro de arquitectura coruñés se verán en el aula ataviados a la moda de hace cien años: la sesión consistirá en la recreación, basada en documentación y testimonios, del magisterio que se impartía en la Bauhaus.

Con todo, la influencia de la Bauhaus en Galicia ya se dejó notar entre sus contemporáneos. Bibliotecas de arquitectos como Maquieira, Tenreiro o Rey Pedreira estaban surtidas de las últimas novedades gracias a revistas y libros que adquirirían en una librería especializada en Madrid. Además, también estaban los viajes, como los que hizo Maquieira por Europa en coche.

Como concluye Agrasar, la experiencia de la Bauhaus es «indisociable de la experiencia de la arquitectura moderna».

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