Woodstock resucita en la era Trump

El cofundador del festival que catalizó el movimiento hippie anuncia una edición 50º aniversario que pretende recuperar el espíritu original

JIMI HENDRIX DANDO SU LEGANDARIO CONCIERTO EN WOODSTOCK 1969
JIMI HENDRIX DANDO SU LEGANDARIO CONCIERTO EN WOODSTOCK 1969

REDACCIÓN

La ocasión se pintaba tan clara, que no se ha hecho esperar: este año habrá una edición especial conmemorando las cinco décadas de la celebración del festival de Woodstock. Lo anunciaba ayer Michael Lang, cofundador del evento. Fijaba fecha y ubicación. Será entre el 16 y 18 de agosto en la localidad de Watkins Glen, en Nueva York. También eslogan: «The Bird Of Peace Is Back» (el pájaro de la paz está de vuelta). Se desconoce quiénes van a tocar, pero el promotor ha adelantado que se mezclarán artistas que actuaron en la primera edición con bandas actuales de rock, pop y hip-hop. Habrá también tributos a los artistas del primer Woodstock como Janis Joplin, The Band, Jefferson Airplane o Joe Cocker

Este movimiento se asienta a la perfección en las dos corrientes que mandan en la cultura pop actual: la retromanía y la sacralización del festival como evento para el directo. Pero, además, Lang quiso recordar que Woodstock originalmente iba «sobre el cambio social y el activismo», algo de lo que carecen la mayoría de los festivales actuales, desde su punto de vista. En ese sentido, indicó que se buscará ese espíritu.

En 1969, cuando se celebró Woodstock, la cultura festivalera se encontraba en pañales comparada con la sofisticación y mercantilización actual. Se habían celebrado eventos míticos como el de Newport (orientando al folk), MonterRey o Isla de Wight. Pero este -que se inmortalizaría la película-documental Woodstock. 3 Days of Peace & Music de Michael Wadleigh- sería el que pasaría a la historia como gran icono de esta manera de escuchar y vivir la música.

PÚBLICO EN EL CONCIERTO DE WOODSTOCK
PÚBLICO EN EL CONCIERTO DE WOODSTOCK

Los organizadores esperaban una asistencia de 50.000 personas. Las autoridades, queriendo minimizar su impacto y dejando la iniciativa en una locura juvenil, hablaban solamente de 6.000. Ambos se quedaron muy lejos de lo que sería en realidad. Las previsiones se desbordaron totalmente. La granja de Bethel, Sullivan County (Nueva York), acogió a más de 400.000 jóvenes rebeldes que materializaron así al cénit de la cultura hippie.

Aquello iba mucho más allá de la música. Mientras sonaba Jimi Hendrix, Jefferson Airplane, Joe Cocker o The Who, la enorme masa mostraba a la sociedad americana un rechazo radical al belicismo. También un nuevo modo de vida que chocaba totalmente con el concepto de familia tradicional. El amor libre, las drogas y el misticismo importado de oriente se mostraban así ante los ojos atónitos del mundo.

Cincuenta años después, EE.UU. se encuentra en un momento convulso con el mandato agresivo de Donald Trump y sus cuestionadas políticas sociales, medioambientales y económicas. Por eso, resulta obligado plantearse si este Woodstock será una oportunidad de fotografiar el enfado de una parte de la sociedad con su presidente. En las declaraciones que recoge la prensa americana Michael Lang habla de la lucha contra el calentamiento global, pero no apunta explícitamente a Donald Trump.

Los tiempos han cambiado mucho. El Woodstock original fue un desastre económico, tuvo una organización muy deficiente y solo la actitud pacífica del público evitó una verdadera catástrofe. Ahora se anuncian lujos impensables para entonces como la opción de alojarse en un glamping, una especie de cámping coqueto con cama real y luz eléctrica. Nada que ver con aquel Woodstock de barro, igualdad e inocencia.

PÚBLICO EN EL CONCIERTO DE WOODSTOCK
PÚBLICO EN EL CONCIERTO DE WOODSTOCK

No es la primera vez que se conmemora Woodstock. Aprovechando aniversarios, hubo eventos recordatorios en 1979, 1989, 1994 y 1999. Este último fue el más ambicioso, celebrándose en Rome (Nueva York) y contando con la presencia de artistas como James Brown, Rage Against The Machine, Elvis Costello, Red Hot Chili Peppers, Metallica, Limp Bizkit o Kid Rock, entre otros. «Eso fue algo solo musical, sin relevancia social», dijo Lang. «Solo fue una fiesta, queremos volver a las raíces y nuestro espíritu original. Esta vez tenemos el control», concluyó.

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