El Concierto de Año Nuevo de Viena, un mensaje de paz y amor

Con su Concierto de Año Nuevo, la Filarmónica de Viena quiere convertir el mundo en una sala de música y lanzar una llamada a la concordia

FLORIAN WIESER / EFE

redacción / la voz

El paso de un año a otro, el cierre de un ciclo y el inicio del otro, se arropa de rituales y venturas para asegurarse un tránsito confortable y que además augure la prosperidad que se anhela para los meses futuros. Pocos rituales hay tan ligados a la bienvenida a un nuevo año que el concierto que ofrece la Filarmónica de Viena desde el mítico Musikverein cada 1 de enero. La actuación se asemeja un poco a la situación de quien se enfrenta al porvenir próximo: las piezas inéditas -este año se interpretan seis por primera vez en el Concierto de Año Nuevo- anticipan la curiosidad por lo desconocido, mientras que al mismo tiempo se tiene la seguridad de lo ya sabido -no faltarán, como siempre, ni El Danubio Azul ni La marcha Radetzky-, que confirma la tranquilidad que da la tradición.

Una de las principales novedades del concierto de este 1 de enero es que empuña su batuta por primera vez el alemán Christian Thielemann (Berlín, 1959). Desde 1987 el puesto de director se elige por invitación de los propios músicos de la orquesta, lo que se interpreta como una señal de admiración por el director. Thielemann representa la tradición germana que se ha identificado con Von Karajan y ya ha dirigido a la Filarmónica en numerosas ocasiones, el vínculo que le ha permitido acceder al podio del Musikverein. Se trata, sin duda, del acontecimiento musical más mediático, con una audiencia planetaria, pero Thielemann tiene tablas de sobra, en especial por sus grandes actuaciones en el festival wagneriano de Bayreuth, otro clásico del calendario melómano europeo.  

Un privilegio

Pese a esa veteranía y la buena sintonía con los músicos filarmónicos, Thielemann aceptó la batuta del día 1 como un privilegio. «Estoy aprendiendo mucho, esta orquesta ofrece una música propia de tal manera y a tal nivel que tengo nuevas ideas todo el tiempo», declaró tras los primeros ensayos con los intérpretes vieneses.

Para Thielemann será un hito en su currículo, pero el presidente de la Filarmónica, Daniel Froschauer, prometió también para los espectadores, en Viena y en todo el mundo, un «concierto muy especial» que pretende convertir «el mundo en una sala de música» para tratar de enviar «un mensaje de paz y amor», reforzando el papel de la cultura y las composiciones clásicos como vehículos para la concordia. Un mensaje muy propio de fechas navideñas, pero, al mismo tiempo, uno del que el mundo está muy necesitado. Y para el que las composiciones de los Strauss, con su ligereza y su ritmo de valses y polcas, parecen especialmente apropiadas. Un tono alejado del habitual repertorio de Wagner y Beethoven al que está acostumbrado Thielemann, y al que deberá adaptarse.

En todo caso, será una buena oportunidad para disfrutar de las incorporaciones al repertorio, como la pieza de apertura, la Marcha Schönfeld, de un compositor poco conocido como Ziehrer, pero también de los propios Strauss, como La bailarina. Polca francesa o el vals Eva.

Retransmisión a más de 90 países

La televisión ha convertido el Concierto de Año Nuevo en un acontecimiento de alcance global, ya que está prevista su retransmisión por televisiones de 91 países, además de a través de diversos canales de Internet. Televisión Española, por ejemplo, lo ha incluido en la programación de La 1 de mañana (11.15 horas), pero también se podrá ver en rtve.es y su canal internacional, además de, en su versión radiofónica, por Radio Nacional y Radio Clásica.

Será precisamente Martín Llade, el conductor de Sinfonía de la mañana, quien por segundo año ejerza como comentarista, consolidándose como el relevo de José Luis Pérez de Arteaga, fallecido en febrero del 2017.

Además del concierto en sí, el Musikverein ya es un espectáculo por derecho propio: las cámaras -habrá un equipo de catorce- se ocuparán de reflejar con detalle la suntuosidad del lugar, adornado este año con 30.000 rosas, orquídeas y lilas. Como ya es habitual, en el intermedio se podrá disfrutar de un documental preparado con motivo del 150 aniversario de la Ópera Estatal de Viena. Se ofrecerá un recorrido musical por su sede, a cargo de diversos grupos de la Filarmónica vienesa, así como cantantes, bailarines y el coro de la Ópera Estatal, que actuarán en varios lugares dentro y alrededor del Teatro de la Ópera, que fue inaugurado en 1869 por el emperador Francisco José I. El Ballet Estatal de Viena intervendrá en varias ocasiones con coreografías del ruso Andrey Kaydanovskiy, que mostrará su lado moderno.

La audiencia media del Concierto de Año Nuevo está estimada en 50 millones de espectadores.

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