«Buscadores de naufraxios», en el pecio del Aries

El barco, que se conserva entero bajo el mar, ofrece una visibilidad y calidad de imagen hasta ahora inéditas en televisión

El programa mostrará el «Aries», un barco que se conserva entero bajo el mar
El programa mostrará el «Aries», un barco que se conserva entero bajo el mar

redacción / la voz

Mañana, a las 20.15 horas en TVG, Buscadores de naufraxios viaja a Ribeira para sumergirse en la ría de Arousa. Bajo sus aguas, colonizado por miles de especies diferentes, descansa el Aries, uno de los pecios más asombrosos de nuestra costa. Disfrutar del Aries, un barco que se conserva entero bajo el mar, con la visibilidad y calidad de imagen que mostrará el programa de mañana es una experiencia única e irrepetible.  

La historia del naufragio del Aries comienza en el puerto de Garrucha, en Almería, de donde zarpó este carguero portando 500 toneladas de mármol triturado. Su destino era A Pobra do Caramiñal, pero jamás volvería a amarrar en ningún puerto.

En la noche del 7 de diciembre de 1977 todos los barcos de Ribeira se encontraban atracados en puerto a causa del fuerte temporal que venía del sur. «O temporal impoñía, estaba toda a frota amarrada», relata Joaquín Oujo, uno de los marineros que rescató a la tripulación del Aries.

Joaquín, junto con su padre y su hermano, se encontraba en el muelle de Ribeira cuando vieron una bengala en el mar. A pesar de las malas condiciones meteorológicas decidieron jugarse la vida y salir en su pesquero, el San Ramón, para tratar de rescatar a los posibles supervivientes del naufragio. «Toda a decisión foi do noso vello, se eu e mailo meu irmán tiveramos que tomar esa decisión igual o pensabamos moito -explica Joaquín-. Pero o vello non pensou nada. Dixo: ‘‘Hai que saír’’».

Al parecer, una avería en el timón había dejado sin gobierno al Aries, lo que hizo que el carguero chocara contra las Lobeiras, muy cerca de la isla de Rúa. Allí fue donde los tripulantes del San Ramón encontraron una pequeña balsa en la que estaban los siete marineros supervivientes del carguero y un perro, que fue el primero en saltar al barco. «Eu nunca vin homes que se agarraran tanto a nós dos nervios que tiñan -confiesa Joaquín-. Sempre me lembro diso».

«Os barcos afundidos son unha burbulla no tempo, unha historia que quedou aí gardada e que se pode visitar -explica Jacinto Pérez, biólogo y buzo protagonista del programa Buscadores de naufraxios de mañana-. Pero o Aries non só é unha burbulla histórica, senón que é un biotopo mariño». Tras 40 años en el fondo del mar, el barco se ha convertido en un ecosistema que da cobijo a cientos de especies diferentes, algunas de ellas desconocidas anteriormente para la comunidad científica. A quince metros de profundidad, sus pasillos, camarotes, bodegas y resto de espacios donde los marineros hacían vida están ahora ocupados por pulpos, vieiras, maragotas y otros muchos seres vivos.

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