Anatomía de un atracador

El documental de León Siminiani sobre el Robin Hood de Vallecas, que el martes abre el festival Novos Cinemas de Pontevedra, retrata al ladrón y sus circunstancias

El Flako contaba con una máscara especial para algunas de sus intervenciones en el filme de Simianini
El Flako contaba con una máscara especial para algunas de sus intervenciones en el filme de Simianini

redacción / la voz

Los atracos a bancos han aportado al cine materia prima para un tipo de películas que se han convertido en un género en sí mismo, con cabida para filmes minuciosos -Atraco perfecto, de Kubrick-, el glamur -Ocean’s Eleven, de Milestone- o la crítica disfrazada de parodia -Atraco a las tres, de Forqué-. Una estética que también aparece en el último trabajo de León Siminiani (Santander, 1971), Apuntes para una película de atracos, que, no obstante, ofrece una lectura nueva, documental, del género.

El origen del filme se remonta a agosto del 2013. Una banda de atracadores, que opera principalmente en Vallecas -llevan camisetas del Rayo y a su líder, el Flako, lo apodan el Robin Hood del barrio-, perpetra el que será el último de sus siete golpes en tres años, al ser detenidos cuando salen por una alcantarilla tras robar una sucursal de Bankia. Siminiani, que siempre había gustado del cine de atracos, ve la oportunidad de ir más allá y de hacer una película. «Creo que esa es una de las virtudes del cine documental, el poder ir más allá de los titulares y abordar al individuo que hay detrás en toda su complejidad», explica el director, quien califica este enfoque como una «mirada de voluntad humanista».

Siminiani entra en contacto con el Flako y, venciendo las reticencias iniciales de su entorno -principalmente su mujer y su abogada-, celebra una serie de encuentros con el atracador, primero postales y, más tarde, en persona. De esta forma conoce al Flako pero también sus circunstancias: su padre fue un delincuente que condenó a su hijo a una infancia de inestabilidad afectiva, un trauma que se revela cargado de emoción al saber que la historia se repite y que el Flako se convierte en padre él mismo poco después de entrar en la cárcel.

A estas vicisitudes personales se añaden también las sociales. Los golpes de la banda de Vallecas se perpetran en lo peor de la crisis, en un país «en una situación muy distinta a la actual», según el cineasta. «Se vive un gran momento de agitación política y también se da una gran animadversión contra el sistema bancario», recuerda. Existe, por tanto, la tentación de simpatizar con los atracadores -el elocuente apodo de Robin Hood-, que aflora en la película de Siminiani, quien, a pesar de ello, y de la progresiva cercanía que establece con el Flako, no pierde de vista las consecuencias negativas -especialmente para las víctimas físicas de los atracos- de sus actos. 

Las costuras del filme

Todas estas matizaciones se reflejan en Apuntes para una película de atracos porque la voluntad del filme es no solo perfilar la anatomía de un atracador y sus métodos -Simianini se sumerge en la red de alcantarillado madrileña que permite a los ladrones valerse de la técnica del butrón y se hace eco de su jerga especializada-, sino la de mostrar también las propias costuras de la película. El espectador asiste, de forma cronológica, al nacimiento, desarrollo y conclusión del proyecto, ya que el director incorpora sus dudas, sus callejones sin salida y sus cambios de giro. El más notable de estos últimos se da hacia la mitad del metraje, cuando es el propio Flako quien asume el protagonismo narrador de la voz en off, que hasta ese momento había recaído en Siminiani. «Ahí doy un paso atrás y le cedo el testigo para que ocupe mi sitio», explica el director. Esa relación adquiere su mayor paralelismo cuando el cineasta llega a la paternidad poco después que el atracador, embarazo y nacimiento -literalmente- que también entran en el filme. «Mientras él estaba en la cárcel no podía rodar con él, así que si no podía contar el nacimiento de su hijo, sí podía contar el del mío», añade.

Siminiani estará este martes en Pontevedra para inaugurar con su filme el festival Novos Cinemas, con proyección y coloquio (Casa das Campás, 10.00 horas), antes de que Apuntes para una película de atracos llegue a las salas gallegas el próximo viernes 14. No será el único retrato del Flako, ya que en enero publicará su novela autobiográfica Esa maldita pared (Libros del K.O.). Una aventura literaria que, cómo no, ya figuraba en el documental.

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