Goya, el genio primitivo de un coloso

Primero de los cinco tomos del catálogo razonado que analiza sus dibujos


Madrid / Colpisa

El genio primitivo de Goya está en sus dibujos. Unos 240 de los que el artista aragonés realizó en los primeros años de su carrera están recogidos en el primero de los cinco volúmenes que tendrá su catálogo razonado, que la Fundación Botín y el Museo del Prado presentaron ayer en Santander. Y llega con novedades, ya que descubre dos nuevas obras en papel y desatribuye otras seis de «un artista colosal, quizá el más actual sin ser contemporáneo», según Miguel Falomir, director de la pinacoteca pública.

Uno de los dos descubrimientos pasará pronto a la colección del Prado. Es una carta de Goya a su amigo Martín Zapater, fechada el 4 de diciembre 1790, con dos dibujos garabateados, un corazón en el encabezamiento y una figura humana en la despedida. La carta ha sido adquirida a un coleccionista por la Fundación Botín, Amigos del Museo de Prado y el propio Prado por una cifra no precisada. El segundo hallazgo es un dibujo preparatorio para La pradera de San Isidro.

Con este baile de atribuciones el Prado gana un goya y pierde otro, ya que entre los seis originales que se descatalogan figura San Francisco de Borja y el moribundo impenitente, perteneciente la colección del Prado y tenido hasta ahora por obra del genio aragonés. Una descatalogación que no inquieta a Falomir y que llega tras una investigación pionera que ocupó casi cuatro años de trabajo. «¿Para qué me sirve tener un Goya falso?», ironizó. Los demás dibujos descatalogados son un retrato de Goya del museo de Boston, dos de la Academia de Zaragoza, uno del Instituto de Valencia de don Juan y otro de un particular. «A mí no me gusta descatalogar, pero es parte de nuestro trabajo», decía Manuela Mena, jefa de conservación de pintura del siglo XVIII y Goya.

El volumen es el segundo del Catálogo razonado de los dibujos de Francisco de Goya y el primero que ve la luz del ambicioso proyecto que será «una herramienta fundamental y una referencia mundial» para los estudios sobre el artista y el dibujo español.

Se ocupa de la primera parte de la carrera de Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828), desde su viaje a Italia dee 1769 hasta 1790, cuando aborda sus libros de dibujos y los aguafuertes de los Caprichos. En el tomo destacan cuatro grandes conjuntos: el Cuaderno italiano, los contenidos en las cartas a Zapater, los dibujos preparatorios para sus pinturas y cartones de tapices y los relacionados con el grabado, que en estos años culminan con los bocetos preparatorios para los aguafuertes basados en Velázquez.

Los dibujos son «el diario visual de Goya», y revelan su carácter «divertido hasta el final de su días y alejan su leyenda de ser hosco y siniestro», según Mena. «Vemos su doble genialidad, para la imagen y lo literario, y comprendemos que la esencia de su dibujo era italiana y francesa antes que española», resume.

Se catalogarán en los cinco volúmenes casi mil dibujos (520 de ellos, del Prado).

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