Sito Sedes: «No me daba tiempo a ligar»

El día 9, la ciudad de A Coruña le rendirá un merecido homenaje en el teatro Colón al cantante de Los Satélites


Aunque ahora les llamen crooners, hubo un tiempo en que se les conocía como vocalistas. Sito SedesNarón, 1946) fue uno de los más grandes de entre los que se pasearon por Galicia. Al frente de Los Satélites puede que facilitara el encuentro del que nació alguno de quienes ahora están leyendo esta página. El día 9 la ciudad de A Coruña le rendirá un merecido homenaje en el teatro Colón. En una cafetería de la ciudad me cuenta algunas cosas imponiendo su voz de seda sobre el ruido.

-¿Cómo se metió en esto?

-Yo de niño ya me fijaba en los vocalistas de las orquestas; era diferente a los otros chavales, que iban detrás de los cohetes. Yo me fijaba en todos los detalles: cómo hablaba el cantante, cómo vestía... Pucho Boedo, Santi Pardo... Me quedaba en la imaginación y ¡a soñar!

-Era de esos que iban a chupar limones delante de los trompetistas...

-No, ja, ja. Eso lo vi muchas veces pero en realidad no funciona.

-¿Cuándo se subió al escenario?

-En Sillobre había un músico que tocaba en una orquesta que se llamaba Atlantic y en la que se quedaron sin cantante. Me pidió que fuera a hacer una prueba y me quedé.

-¿Y cuándo llegó a Los Satélites?

-Primero hice otra prueba para la Sintonía de A Coruña. Me cogieron y allí comenzaron mis tiempos de pensión en la calle Barrera y mi vida musical aquí, hasta llegar a Los Satélites, que era la máxima aspiración de mi vida. Ahí estuve 14 años. Era una formación de cinco saxos, tres trompetas y tres trombones.

-Se ganaría bien la vida.

-No. Se ganaba poco, porque se trabajaba en verano y el invierno era muy largo. Daba para ir tirando. Tuve que trabajar en otras cosas para mantener a mi familia.

-Mire, el vocalista de Los Satélites tenía que ser en aquellos tiempos una estrella del rock. Ligaría usted lo que no está escrito.

-No me daba tiempo a ligar. Era mucho repertorio y una gran responsabilidad. Yo nunca me vi como un divo cuando estaba en el palco.

-Ya veo. Pero en algún momento se bajaría del escenario y se cruzaría con chicas que le miraban con ojos de...

-Admiración, sí. Pero no era como hoy, ¿eh? Bajabas, le tocabas en un brazo y le decías: «¿Quiere bailar conmigo?». Pero ya me advertían de que no fuera a bailar con una chica con el uniforme de la orquesta. Eso de yo soy el guapo de la orquesta, llego aquí, me quito la chaqueta y arraso con todo... ese no era mi estilo.

-¿A su mujer la conoció en una verbena también?

-En Vilaboa, le pedí que bailara conmigo y me dijo que no. A la segunda ya me dijo que sí.

-¿Qué le parecen las orquestas que arrasan ahora?

-No me gusta su estilo. A la Panorama la vi una vez interpretar un tema y a la París la conocía de antes, pero con el nuevo formato, casi nada.

-Pues entre los chavales arrasan.

-No les hacen ni caso. Los chavales van con su botellón y van a beber. Para nosotros, la gran fuerza era hacer bailar a la gente.

-¿Aún se cuida la voz?

-Todos los días hago algún ejercicio. Soy muy afortunado por tener esta voz. Eso es algo que te da la naturaleza. Luego, para aprender, hay que escuchar.

-¿Vio alguna vez a Sinatra?

-Sí, cuando vino a A Coruña. Se me quedó grabada la imagen de cuando acabó, se dio la vuelta y se fue del escenario.

-Aparte de a Pucho Boedo, ¿a qué otros cantantes admira?

-A Nino Bravo. O a Felipe Pirela, por él me gusta tanto el bolero, porque yo soy un bolerista cien por cien.

-¿Y cuál es la canción que más le gustaba interpretar?

-Triste papel. En la orquesta nos pedían siempre las canciones movidas, pero nunca me pedían Triste Papel. Ahora la he vuelto a grabar.

-¿Alguna vez alguien le dijo que se había enamorado con una canción que usted cantaba?

-Muchas veces.

-¿Y ahora a qué se dedica?

-Pues, como estoy jubilado, a disfrutar de la música. Camino mucho, a veces ensayo, estoy con mis amigos...

-¿Cocina?

-Vivo solo y cocino poco. En mi casa no hago un pescado ni aunque me maten. Como fuera muchas veces.

-Defínase en pocas palabras.

-Tengo mucho miedo al ridículo, siempre lo tuve. No me gusta hacer daño a nadie, quisiera haber sido un gran padre y hacer feliz a la gente.

-¿Celta o Dépor?

-Dépor. Pero no soy muy futbolero.

-¿Cuál es su lugar, al que le gusta volver?

-Mondoñedo. A veces, si hace buen día, cojo el coche y voy a Mondoñedo y luego a Foz. Pasé por allí muchas veces camino de Asturias. Allí nos querían mucho.

-Elija una canción.

-El amor es algo maravilloso.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-No lo sé. Pero en la vida hay que ser muy honesto.

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