El Cervantes abraza la poesía «honda, universal y transparente» de Ida Vitale

La poeta uruguaya, de 95 años, es la quinta mujer en ganar el galardón desde 1976


madrid / colpisa

«Universal, honda y transparente». Así es la poesía de la uruguaya Ida Vitale (Montevideo, 1923), ganadora a sus 95 años del premio Cervantes, que falló ayer su 43.ª edición. Es la quinta mujer que lo consigue en la historia del galardón, el más alto reconocimiento institucional de las letras hispánicas, que con su designación rompió la regla no escrita que lo alterna cada año entre las dos orillas del idioma. El Cervantes se queda así en América por segundo año consecutivo y abraza una poesía vital, como el apellido de su ganadora, nítida, clara y con un estilo agudo y de elegancia suprema. Vitale gana, además, el segundo Cervantes para su país, ya que Juan Carlos Onetti lo logró en 1980.

Heredera de Juan Ramón Jiménez, renovadora de la tradición modernista, Vitale suele reiterar que la clave en poesía es «ser honesto con uno mismo y con el lector». Muy vinculada a España, siempre a caballo entre los dos lados del Atlántico, Vitale fue premiada por unanimidad tras llegar al consenso después de varias deliberaciones y votaciones y una larga discusión. Hace tres años ganaba el Reina Sofía de poesía y fue también la quinta mujer que lo obtenía.

«Referente fundamental»

El acta del jurado que leyó el ministro de Cultura y Deporte, José Guirao, elogió la calidad del lenguaje poético de Vitale, a quien definió como «uno de los más destacados y reconocidos de la poesía hodierna en español, que es al mismo tiempo intelectual, popular, universal y personal, transparente y honda». «Desde hace tiempo es un referente fundamental para poetas de todas las generaciones en todos los rincones del español», agregó Guirao, reconociendo su trayectoria «poética e intelectual» y como «crítica y traductora de primer orden».

En sus más de cuatro décadas de historia el premio solo había reconocido a otras cuatro mujeres: las españolas María Zambrano (1988) y Ana María Matute (2010), la cubana Dulce María Loynaz (1992) y la mexicana Elena Poniatowska (2013). Vitale toma el relevo del nicaragüense Sergio Ramírez, ganador en el 2017, y del español Eduardo Mendoza, en el 2016. Ocupará el número 44 del palmarés al haberse desdoblado el premio en 1979 entre Jorge Luis Borges y Gerardo Diego.

La candidatura de Vitale se impuso a la de la también poeta española María Victoria Atencia y a las de narradores como Luis Goytisolo, Enrique Vila-Matas o Javier Marías. En las quinielas figuraron además los españoles Álvaro Pombo, Félix de Azúa, Luis Landero, Fernando Savater, Manuel Alcántara o Francisco Brines, así como los chilenos Óscar Hahn y Antonio Skármeta. «Todos eran relevantes y ha sido una discusión larga», reconocía Carme Riera, académica y miembro del jurado, que acabó votando de forma unánime por Vitale, según Guirao. «Es una poeta extraordinaria, muy vinculada a España y estoy encantada de haber llegado a este consenso, aunque había otros candidatos que lo merecían», dijo Riera, evidenciando cierta división en los debates.

Sergio Ramírez, también jurado, se complacía por entregar el testigo «a una mujer de palabra extraordinaria, una poeta de ambos mundos del español, de las dos orillas del idioma». «Que sea una mujer de su calibre poético es una oportunidad extraordinaria para el premio y para la lengua y viene además de un país que se ha caracterizado por la poesía de las mujeres, ya que Uruguay es una potencia en la poesía femenina, con una plétora de grandes damas de la poesía a las que Vitale representa con toda grandeza y energía».

Magisterio

El Cervantes confirmaba el magisterio de un puntal de las letras hispanas, ganadora del Premio de Literatura en Lenguas Romances de Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que recibirá el próximo día 24. Vitale contaba ya con el Premio Reina Sofía, considerado el Cervantes de la poesía, que reconoció hace tres años una obra armada sobre un verso agudo, preciso y elegante. Sus poemas son puros, claros y precisos. Adscrita a la denominada Generación del 45, situada en la antípodas de la poesía social, comprometida y política, es también autora de varios textos de prosa, crítica y ensayo, traductora y crítica literaria. Es autora de más de una veintena de poemarios, desde La luz de esta memoria hasta Mella y criba, obras en las que concentra viveza, sencillez y hondura.

La poesía de Ida Vitale en cuatro libros

«Sueños de la constancia»

Este volumen es una de las mejores opciones para conocer la primera poesía de Vitale, ya que recoge los seis títulos publicados desde su estreno con La luz de esta memoria en 1949 hasta Sueños de la constancia en 1984.

«El ABC de Byobu»

Una obra que desafía los límites de lo poético, combinando prosa de aliento lírico, ensayismo y aforismos. Es, también, un retrato de la escritora, a partir de sus afinidades y también sus antipatías.

«Mella y criba»

Publicado en el 2010, Mella y criba es una obra escrita, lógicamente, desde la madurez, un libro en el que la escritora levanta acta de su vida y los asombros que conlleva. Versos breves para recapitular una vida larga.

«Poesía reunida»

El año pasado Tusquets publicó la obra poética completa de Vitale, en esta edición de Aurelio Major, que abarca todos sus títulos entre 1949 y el 2015. Todo un esfuerzo creador contenido en un solo volumen.

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