El Thyssen indaga «el relato de los sueños» en el arte surrealista de la colección Abanca

Articulada en torno a Dalí, la muestra, de acceso gratuito, incluye obras de Mallo y Granell


madrid / la voz

Tres años después de su primera colaboración, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y Abanca vuelven a darse la mano para acercar al gran público algunos de los tesoros pictóricos de la entidad que preside Juan Carlos Escotet. Así, a la exposición Picasso y el cubismo en la colección de arte de Abanca, que en el otoño del 2015 atrajo a más de 41.000 visitantes al museo madrileño, le da ahora continuidad otra muestra: Dalí y el surrealismo en la colección de arte de Abanca, con la que el banco gallego confía en rebasar las 50.000 visitas.

La exposición, que exhibe trece obras seleccionadas de sus fondos artísticos y vinculados al movimiento surrealista, se inauguró ayer en una de las salas de la primera planta del palacio de Villahermosa. De acceso gratuito, cerrará sus puertas el 27 de enero del 2019.

Este proyecto sobre el surrealismo es la segunda colaboración de Abanca y el Thyssen Estructurada en torno a dos importantes obras de Salvador Dalí, Las rosas sangrientas (1930) -ya se exhibió en el Thyssen dentro de la muestra Lágrimas de Eros- y el Patio oeste de la Isla de los Muertos (1934), la selección actual incluye creaciones de los más destacados representantes del surrealismo, tanto en el plano internacional como español y, por supuesto, gallego.

Así, el recorrido por este movimiento artístico clave en el siglo XX se inicia con La confusión del taumaturgo (1926), de Giorgio de Chirico, y se completa con obras como Vasos comunicantes (1923), de Max Ernst; o Cabeza de hombre III (1931), de Joan Miró; que comparten pared con el aguafuerte El salto (1931), de la viveirense Maruja Mallo; el gouache sobre cartón El pájaro de fuego (1958), del también gallego Eugenio Granell; o el óleo Principio y fin (1948), de Urbano Lugrís.

Fondos «para ser disfrutados»

Durante la presentación de la muestra, el presidente de Abanca destacó su satisfacción por tener la oportunidad de «avanzar en uno de los objetivos que la entidad se ha marcado como prioritarios en la gestión de su importante patrimonio artístico, que no es otro que garantizar la conservación y difusión de todas las obras que lo integran, cumpliendo con el deber y la responsabilidad que implica esta tarea cuando hablamos de un conjunto de 1.350 obras declaradas Bien de Interés Cultural».

Escotet insistió en que el «rico patrimonio de la colección no tiene sentido si no puede ser disfrutado», y recordó las muestras de los fondos pictóricos que ya se han llevado a otros puntos de la geografía española, como por ejemplo León.

La exposición reúne trece cuadros de grandes figuras que enriquecieron este movimiento Guillermo Solana, director artístico del Thyssen, y Juan Ángel López-Manzanares, conservador del museo y comisario de la exposición, explicaron cómo se gestó esta nueva colaboración con Abanca y cómo fue tomando forma hasta que las trece obras quedaron colgadas en la sala. «Cuando hace tres años hicimos la exposición sobre Picasso y el cubismo, ya tuvimos la idea de hacer otra centrada en la figura de Dalí», dijo Solana para pedirle a Escotet «mantener la colaboración en el futuro con la misma generosidad que lo ha hecho en estas dos muestras».

El comisario, por su parte, recordó que el surrealismo nació tras el descrédito que sufrió la cultura al término de la Primera Guerra Mundial y que, a diferencia del nihilismo, «aportó una esperanza para el hombre del siglo XX: cambiar la vida y transformar la sociedad».

Superar la alienación

«Y ese intento de cambiar la vida es lo que se ve en las trece obras que integran la muestra. Son un intento de superar la alienación del hombre en el siglo XX, apelando al subconsciente», añadió López-Manzanares. Destacó también que todas las obras seleccionadas ilustran la doble faceta creativa del movimiento surrealista, centrada en la «escritura automática» y «el relato de los sueños», una dualidad en la que «no solo estaba en juego la primacía de la escritura frente a la pintura, y con ella, la existencia o no de una plástica surrealista», sino también «una toma de partido por un tipo de creación instintiva y azarosa, o por otra de carácter más premeditado y razonado, elaborado a partir de la memoria».

El gran objetivo de esta exposición es que sea «lo más didáctica posible», a lo que contribuyen las cartelas explicativas que acompañan cada pieza, que las contextualizan profusamente.

Asimismo, desde Abanca explican que, como ya ocurría en la exposición de Picasso, los visitantes que deseen ampliar información sobre los artistas y las obras de esta muestra podrán usar la aplicación para dispositivos móviles Colección de arte, disponible para los sistemas operativos Android e iOS.

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