Carlos Núñez: «El 'trap' contiene ritmo de muiñeira»

El intérprete vigués acaba de publicar una investigación sobre los celtas y su música


Santiago/ la voz

«La lengua celta era el inglés de la época», dice el músico Carlos Núñez nada más empezar a hablar de su libro La hermandad de los celtas (Espasa), en el que recoge las últimas investigaciones y también vivencias propias en torno a los celtas y su música. Un trabajo que deja múltiples reflexiones, como que en el rock anglosajón hay elementos que vienen de esa tradición musical. Sin embargo, en España y en Galicia, esa raíz no aparece en los mismos géneros; por eso reivindica hacer música celta desde otros estilos. Esta tarde Núñez dará una conferencia sobre la «marca celta» en la sede coruñesa de la Real Academia Galega (19 horas).

-¿Qué le llevó a escribir?

-Lo necesitaba. Tenía la sensación de que la gente tenía una visión de la música celta muy superficial y de los celtas, más aun. ¡Cuántas veces he escuchado que la música celta era un invento de los años 70! O eso de que el celtismo es un invento romántico del siglo XIX sin fundamento científico. Recuerdo a Manuel Fraga diciéndome cuando yo tenía 23 años: «Núñez no está demostrado científicamente la existencia de los celtas». Yo le respondí: «Tampoco está demostrado científicamente que quien está enterrado en la Catedral de Santiago sea el apóstol Santiago, pero el Camino funciona». Para mí fue como una gran pregunta. ¿Por qué vamos a dejar caer una marca de prestigio que es nuestra? Sería como si Andalucía dejase caer la marca flamenco. Las investigaciones y el trabajo interdisciplinar que hemos hecho con arqueólogos, lingüistas, musicólogos me han enseñado que hay mucho más detrás y que esto que llamamos música celta es un fenómeno de larga duración, que lleva miles de años actualizándose y reinventándose. Estamos hablando de unas músicas que tienen una profundidad, ¿qué genero de música hoy se puede permitir hablar de miles de años de viaje en el tiempo? Entonces, tenemos una herramienta para dar a conocer nuestro país de cara al mundo maravillosa.

-Pero en el libro afirma que no se utiliza esa herramienta.

-Con el Camino de Santiago ha sido exitoso, creo que está bien amortizado. Ahora sería bueno no dejar pasar otra etiqueta nuestra ganadora en todo el mundo, como es lo celta. En la Península, si trazamos una diagonal entre la zona de Tartessos, en Cádiz, hacia los Pirineos, vemos que lo queda hacia el norte es el mundo de la gaita, de las lenguas celtas; en cambio, al lado sur, es el reino de la guitarra, del flamenco. Lo increíble es que miles de años después esa diagonal coincida con el mundo celta y el mundo íbero.

-En esa diagonal le fue mejor a la guitarra que a la gaita.

-Esa ciudad que está ahí en el centro, Madrid, tuvo su norte hasta los años 70. Sin embargo, a partir de los 80, el flamenco se hizo con Madrid. Además, hubo una especie de modernidad mal entendida, que es la obsesión hacia América, hacia el pop inglés. Esa modernidad mal entendida, sumado a que Madrid desconectó de su norte, ha tenido consecuencias hoy. ¿Y cuál es el mejor género para darle salida a todas estas músicas del norte de la Península? ¿La world music a la que se han dado millones de euros? Viendo los resultados, no, la world music no funciona para nuestras músicas, no son lo suficientemente exóticas para lo que busca. Por otra parte, la gente tiene una visión de la música celta muy de los 90, los festivales gratuitos, al aire libre..., pero si hoy vas a los festivales celtas de Lorient o Glasgow te encuentras con toda una parrilla de géneros desde los cuales se puede hacer música celta: desde el indie, el rock, el pop, desde la música clásica, el folk, desde la música tradicional....

-¿Y aquí por qué no se hace?

-Porque estamos bajo una pequeña dictadura: los conciertos pagados con dinero público. En las grandes ciudades se paga con dinero público conciertos gratuitos de rock, mainstream, de músicas comerciales. Un caso claro es mi ciudad, Vigo. Vinieron las cantigas de Martín Códax, yo insistí en que había que hacer algo para popularizarlas, pero no se hizo nada. En cambio, ese mismo verano, el Concello paga diez grandes conciertos en Castrelos. Además, en el medio rural gallego, claramente, las orquestas se han adueñado de las fiestas. Entonces, la música tradicional queda relegada para la plaza más pequeniña, con lo cual esos espacios no son válidos para la música celta. Nos están haciendo competencia desleal con dinero público.

-Propuso a Carlos Saura que llamase a Amaral y a Bumbury para que hiciesen una jota. ¿A quién elegiría usted para interpretar una muiñeira?

-La muiñeira tiene ramificaciones sorprendentes, por ejemplo, con Latinoamérica. Pertenece a un tipo de ritmo, el ritmo de la gaita, que en Galicia llamamos muiñeira, pero que viajó a través de los villancicos a Latinoamérica. De esta forma, Latinoamérica tiene en su corazón, en su subconsciente, el ritmo de la muiñeira. Lo lleva dentro. No parece casualidad que una música nueva como el trap contenga ritmo de muiñeira.

«Un par de generaciones ya desconectaron de lo nuestro»

Carlos Núñez insiste en que los jóvenes intérpretes deben mirar a sus raíces. «Si Julio Iglesias lo consiguió cuando me invitó a tocar con él Un canto a Galicia, ¿cómo no lo van a lograr los jóvenes creadores?», dice.

-Lo que no puede ser es que la música celta, la tradicional, sean un gueto más de las tribus urbanas. Cualquier artista de Latinoamérica, haga el género que haga, trap, rumba o reguetón, siempre intenta introducir sus raíces. Eso es lo que debería pasar. La música celta seguramente sea el género más universal que tenemos para exportar lo nuestro. Lo de Galicia y lo de toda esa franja norte de la Península. Galicia tiene que ser el bastión de proa de todas esas músicas tradicionales del norte. Ha sido la pionera de toda España de todo este movimiento del celtismo y me da pena verla ahora despistada. Bob Dylan, al recibir el Nobel, recomendó a los jóvenes creadores inspirarse en sus raíces antes de hacer músicas comerciales. De no ser así, somos puros consumidores periféricos de las músicas enlatadas en Miami, en Nueva York... En la Península tenemos tradiciones muy antiguas, pero aquí parece que las escondemos porque no molan. Mi llamamiento a los jóvenes creadores es a que beban de sus raíces. Veo que esto está cambiando. Rosalía, Amaia, Sobral ya están en el camino. Empiezas a ver una sensibilidad hacia las músicas tradicionales.

-¿Corre peligro la música celta?

-Ojo, ya hay un par de generaciones que han desconectado de lo nuestro y en Galicia, también. Piensan que para lo que todo es gallego ya se encarga la Xunta. Ha habido una modernidad mal entendida, que fue abandonar lo nuestro... y América, América, América. Sentiré pena de que Galicia deje caer una marca nuestra y vendedora como es lo celta. El Camino de Santiago está bien amortizado, pero la música celta no. Andalucía vende dólmenes, y Galicia festivales de rock. Estamos perdiendo lo que mejor funciona para exportar lo nuestro y, si Galicia no espabila, otras zonas de España pueden tomar la bandera.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
18 votos
Comentarios

Carlos Núñez: «El 'trap' contiene ritmo de muiñeira»