El estreno de «Tu hijo», o Coronado en la fría corrección formal, abre la Seminci

Miguel Anxo Fernández VALLADOLID / E. LA VOZ

CULTURA

El festival de cine de Valladolid, en su 63.ª edición, concede al actor americano Matt Dillon una de sus Espigas de Honor

21 oct 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

El quinto largometraje del sevillano Miguel Ángel Vivas, Tu hijo, abrió la 63.ª Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), que tendrá este año una importante presencia española en la sección oficial con la ópera prima Jaulas, del también sevillano Nicolás Pacheco, y la coproducción hispano argentina Mi obra maestra, de Gastón Duprat. Es tradición vinculada a este certamen que al cine patrio se le espere en modo exigencia, como lo es también que el festival dirigido por Javier Angulo apueste por abrir la cita con un made in Spain siempre que le sea posible.

Fue ayer el turno del drama protagonizado por un José Coronado al que le basta con pasearse por el metraje con cara de vino picado para dar credibilidad a un doctor cuyo hijo de 17 años se queda en estado vegetativo debido a una brutal paliza. Como cree que la policía se lo toma con demasiada calma, optará por trabajarse la venganza. No, no transmuta en un Charles Bronson setentero repartiendo estopa, sino que el guion opta por la estrategia realista, tanto en ambientes como en actitudes, pero mienten todos excepto en su buen acabado formal. Cine bien rodado aunque en un difuso terreno de nadie, entre el drama y el thriller, sin importarles, tanto a Vivas como al coguionista Alberto Marini, que existan demasiados agujeros por los que se cuela lo verosímil. Además de Coronado, completan esta coproducción con Francia, los actores Pol Monen, Ana Wagener, Asia Ortega y Ester Expósito, entre otros.

En todo caso fue un comienzo prometedor para los 70 largos y 50 cortos acogidos a las diferentes secciones a concurso en una edición que, tal como señal Angulo, refirma su compromiso con las películas independientes y de autor, «un tipo de cine capaz de contar, sin adornos ni subterfugios, la lucha por la mera subsistencia de millones de refugiados y desplazados de guerras sostenidas por la industria armamentística, los avances en la defensa de los derechos de las mujeres, las minorías y los colectivos marginados, así como los intentos de preservar la naturaleza y parar el cambio climático». Por esta última razón, la Seminci otorgará una primera Espiga Verde.