Mapplethorpe se reencuentra con la censura en el museo Serralves

María Ballesteros REDACCIÓN

CULTURA

Autorretrato (1980)
Autorretrato (1980) The Robert Mapplethorpe Foundation

La polémica sobre la exposición del fotógrafo neoyorquino que convirtió los retratos de Patti Smith en iconos ha obligado a intervenir al Parlamento luso, que enviará una comisión para aclarar si el contenido sexual de algunas de las imágenes ha motivado la retirada de una veintena de obras y la restricción del acceso a algunas salas

01 oct 2018 . Actualizado a las 22:37 h.

La impecable y provocadora fotografía de Robert Mapplethorpe (Nueva York, 1946-Boston, 1988), que ha hecho de él uno de los grandes fotógrafos del siglo XX, va a pasar por la lupa de una comisión parlamentaria. Será el próximo 4 de octubre en la Fundación Serralves de Oporto, donde el trabajo del amante, amigo y cómplice de Patti Smith ha vuelto a toparse con una vieja conocida: la censura. Eso, al menos, es lo que ha denunciado el hasta hace unos días director artístico del museo de arte contemporáneo portugués, João Ribas, quien había prometido una exposición sin «censura, obras tapadas, salas especiales o algún tipo de restricción por edades», lo que dista de la realidad que puede verse en el espacio expositivo portugués, obra del arquitecto Álvaro Siza (Matosinhos, 1936), que firma también el Centro Galego de Arte Contemporáneo (CGAC) y la Facultad de Comunicación de Santiago.

La distancia entre la promesa y la realidad en la exposición de Mapplethorpe llevó a Ribas a presentar su dimisión al día siguiente de la inauguración, el pasado día 20 de septiembre, y ha levantado gran polvareda en la escena artística, dentro y fuera de Portugal. ¿Las razones de Ribas para dejarlo? Dos fundamentalmente: la restricción a menores de 18 años de una parte de la muestra, integrada inicialmente por 179 obras, y la retirada de algunas de ellas por su contenido sexualmente explícito. «Ya no tenía las condiciones para continuar al frente de la institución», declaró el dimitido director artístico al diario portugués Público. La respuesta del consejo de administración de la Fundación Serralves fue categórica en su desmentido: «No hay censura alguna en Serralves».

El conflicto, que se ha ido enconando con el paso de los días,  trata ahora de dirimirlo el Parlamento de Portugal, que enviará a su comisión de Cultura a instancias del Bloco de Esquerda y el Partido Socialista.