Mapplethorpe se reencuentra con la censura en el museo Serralves

La polémica sobre la exposición del fotógrafo neoyorquino que convirtió los retratos de Patti Smith en iconos ha obligado a intervenir al Parlamento luso, que enviará una comisión para aclarar si el contenido sexual de algunas de las imágenes ha motivado la retirada de una veintena de obras y la restricción del acceso a algunas salas

Autorretrato (1980)
Autorretrato (1980)

Redacción

La impecable y provocadora fotografía de Robert Mapplethorpe (Nueva York, 1946-Boston, 1988), que ha hecho de él uno de los grandes fotógrafos del siglo XX, va a pasar por la lupa de una comisión parlamentaria. Será el próximo 4 de octubre en la Fundación Serralves de Oporto, donde el trabajo del amante, amigo y cómplice de Patti Smith ha vuelto a toparse con una vieja conocida: la censura. Eso, al menos, es lo que ha denunciado el hasta hace unos días director artístico del museo de arte contemporáneo portugués, João Ribas, quien había prometido una exposición sin «censura, obras tapadas, salas especiales o algún tipo de restricción por edades», lo que dista de la realidad que puede verse en el espacio expositivo portugués, obra del arquitecto Álvaro Siza (Matosinhos, 1936), que firma también el Centro Galego de Arte Contemporáneo (CGAC) y la Facultad de Comunicación de Santiago.

La distancia entre la promesa y la realidad en la exposición de Mapplethorpe llevó a Ribas a presentar su dimisión al día siguiente de la inauguración, el pasado día 20 de septiembre, y ha levantado gran polvareda en la escena artística, dentro y fuera de Portugal. ¿Las razones de Ribas para dejarlo? Dos fundamentalmente: la restricción a menores de 18 años de una parte de la muestra, integrada inicialmente por 179 obras, y la retirada de algunas de ellas por su contenido sexualmente explícito. «Ya no tenía las condiciones para continuar al frente de la institución», declaró el dimitido director artístico al diario portugués Público. La respuesta del consejo de administración de la Fundación Serralves fue categórica en su desmentido: «No hay censura alguna en Serralves».

El conflicto, que se ha ido enconando con el paso de los días,  trata ahora de dirimirlo el Parlamento de Portugal, que enviará a su comisión de Cultura a instancias del Bloco de Esquerda y el Partido Socialista.

La tarea no parece sencilla. Por un lado, Ribas asegura que de las 179 obras anunciadas -que muestran 20 años de trabajo del fotógrafo neoyorquino y entre las que se incluyen los populares y ya icónicos retratos de Patti Smith o Iggy Pop- se vio obligado a retirar una veintena, dos de ellas el mismo día de la inauguración. Por otro, el consejo de administración de la Fundación, que preside Anna Pinho, sostiene que las fotografías se retiraron «por iniciativa» del director artístico y que fue también él quien «propuso que la exposición tuviese un núcleo reservado con las obras más sensibles, con una aclaración a la entrada sobre su carácter».

Por el momento, el conflicto ya ha tenido consecuencias. Más de 400 artistas, galeristas, investigadores y otros profesionales vinculados al mundo del arte han publicado una carta abierta dirigida a la Fundación Serralves en la que condenan la supresión de obras y la restricción de acceso a algunas de las salas y en la que califican de «profundamente desafortunado» que la institución portuguesa haya perdido «la oportunidad de defender los valores que deberían haberla sostenido como un hogar para la cultura, el pensamiento y la libertad, y prefirió sucumbir al puritanismo moral y al conservadurismo social».

Además, un destacado coleccionista portugués, Luiz Teixeira de Freitas, ha comunicado a la Fundación Serralves su intención de retirar las obras que tiene en depósito desde hace una década en el centro museístico -más de 700- «en solidaridad» con el director artístico dimitido.

El Parlamento portugués aprobó que su comisión de Cultura visite esta semana la exposición para conocer el recorrido expositivo y la señalización y para escuchar la versión de la administración de la Fundación. También está previsto que comparezca ante los diputados Ribas para exponer su versión sobre el conflicto abierto en el museo, referente del arte contemporáneo en Portugal.

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