Lisa Halliday: «Es inevitable que comparen mi relación con Philip Roth y la de los protagonistas»

Su ópera prima la protagoniza un escritor parecido al eterno aspirante al Nobel, que en su día elogió la novela


La ópera prima de Lisa Halliday (Medfield, Massachusetts, 1976), Asimetría (Alfaguara), está protagonizada por la veinteañera Alice y el sexagenario Ezra Blazer, un afamado escritor, eterno aspirante al premio Nobel. El morbo está servido porque Halliday mantuvo una relación amorosa con Philip Roth cuando trabajaba en Nueva York para la agencia literaria Wylie. Al margen de este reclamo, la novela, que reflexiona sobre los vínculos entre realidad y ficción, el poder de la literatura y los desequilibrios que existen en las relaciones, tiene notables valores. Halliday asegura que Roth leyó su libro y le gustó. «No necesitaba su aprobación, pero nunca habría publicado algo que le hubiera disgustado, él sabía que había detalles que el lector relacionaría con él, pero también que la mayor parte de la historia era inventada», afirma.

-La novela se divide en tres partes, la primera narra la relación de Alice y Ezra; la segunda las peripecias de Amar, un economista de doble nacionalidad iraquí y estadounidense; y la tercera, una entrevista ficticia con Ezra. ¿A qué obedece esta división?

-Inicialmente tenía en mente dos personajes, Alice y Amar, y quería que vivieran en el mismo libro, porque tenía una profunda sensación de que sus distintas experiencias podían nutriste y tener ecos la una en la otra. Pero me costaba mucho encontrar la fórmula para que ambos personajes pudieran convivir, parecía algo forzado, falso, demasiado ficticio y decidí separar sus historias. Decidí ver qué pasaba si separaba los relatos de Alice y Amar, dejándolos fluir, y así lo hice. En la tercera parte se sugieren sutilmente las conexiones entre las dos anteriores y esto nos permite reconsiderar y replantear todo lo que hemos leído. Me permitió reflexionar sobre la literatura y la escritura, lo que aporta una dimensión nueva al resto del libro.

-Usted juega a que el personaje de Ezra sea muy parecido a Roth. ¿Qué efecto literario quería?

-Incluí deliberadamente detalles de Ezra que los lectores podían reconocer en Roth. Lo hice porque el propio Roth jugó con la autobiografía y la ficción a lo largo de toda su carrera. ¿Por qué yo no? Es un tema eterno en la literatura y yo quería hacer mi propia aportación. O sea, que el lector que sepa algo de Roth podrá tener una experiencia complementaria al leer el libro. Por otro lado, hay muchas diferencias entre lo que se relata en el libro y mi vida, se trata de una novela, una historia ficticia. Entiendo que haya lectores que piensen que Alice y yo somos la misma persona, pero no relato mi relación con Roth. La primera parte del libro no es autobiográfica, mientras en la segunda hay muchos aspectos en los que Amar se parece a mí, incluso en el hecho de que también me detuvieron una vez en Heathrow, que es lo que inspiró la segunda parte del libro.

-En la entrevista del epílogo, Ezra trata de ligar con la entrevistadora, lo que parece otro guiño a Roth.

-Utiliza la misma frase que Ezra al principio cuando liga con Alice, «te atreves», que tiene un tono juguetón, ¿te atreves a meterte en esta aventura conmigo? Hay gente que me ha dicho que la frase puede aplicarse a todo el libro; es como si yo le estuviera diciendo al lector: ¿te atreves a leer y meterte en esta aventura? Y me gusta la idea.

-¿Esta frase que hace decir a Ezra, «soy el primero en admitir que plantearse qué es real contra qué es imaginado en una novela es inevitable», podría ser una de las claves de su libro?

-Creo que los términos ficción y no ficción son inadecuados, porque todo lo que uno escribe, ya sea una novela o un artículo periodístico se basa en quiénes somos, siempre hay un aspecto autobiográfico y un elemento de imaginación o desviación de la realidad, porque nuestros recuerdos no son del todo fiables y cada uno tiene una perspectiva de las cosas distinta. Las categorías son mucho más difusas. Pero leer un libro y preguntarse qué es verdad y qué no es inevitable. Precisamente es lo que la gente hace con mi libro, compara mi relación con Roth con la de los protagonistas de la primera parte, Alice y Ezra.

-Claro, porque uno de los protagonistas se parece mucho a Roth.

-Sí. Realmente no imaginé que se pudiera hablar tanto de eso. Pero el hecho de que Roth muriera recientemente lo explica. Yo no quería hablar de Roth, tan solo escribir una buena novela.

«Mi novela es como una pieza musical en tres movimientos»

«La asimetría es una especie de imperfección, algo que con el paso de los años cada vez valoro más e incluso he llegado a encontrar bella», afirma la escritora de 42 años residente en Milán.

-Su libro, según ha dicho, tiene un toque expresionista.

-Estudié Historia del Arte en la universidad y tengo una percepción muy visual de las cosas. Mi libro es como un tríptico pictórico, tres paneles que se pueden ver de forma independiente pero tienen un sentido más trascendente al considerarlos en su conjunto. También se puede ver como una pintura cubista porque vemos las cosas desde tres ángulos diferentes. Al mismo tiempo es una especie de collage. Podría recordar a un pintor como Braque.

-La música también está muy presente en su novela.

-Me encanta la música, canto, cuando era pequeña tocaba el piano, el violín, la guitarra y actuaba en musicales. La música tiene una finalidad en el libro. En la primera parte, Ezra y Alice escuchan música, van a conciertos. En la segunda, el hermano de Amar es pianista. En la tercera nos enteramos de cuáles son los discos que se llevaría Ezra a una isla desierta. Al igual que los fragmentos literarios y otros textos que aparecen el libro, la música es un elemento del collage. Contribuye a la idea de que la cultura es muy importante para los personajes. El libro también puede interpretarse como si fuera una pieza musical en tres movimientos.

-La novela tiene también un contenido político, aunque en segundo plano.

-Amar cita a Stendhal, que dijo que la política en una obra creativa, es como un disparo en un concierto de música, lo que hace es alterar y confundir, pero creo que, en especial en estos días, me resultaría muy difícil escribir una novela que no tenga ningún tono político. Las opiniones políticas de Amar tenemos que entenderlas como las de Alice en su madurez. Al mismo tiempo es importante incorporar la política de forma que no sea algo pesado, didáctico y que no perjudique el ritmo que lleva la novela.

-¿Esas opiniones de Amar coinciden con las suyas?

-Sí, son muy parecidas. Me gustaba mucho Obama.

-¿Y Donald Trump?

-No. A menudo me entristece ver la situación actual en Estados Unidos, pero mantengo el optimismo y sigo siendo patriota.

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