«The Gosth of Peter Sellers» revela las miserias humanas del genio británico

La japonesa «Killing», de Shinya Tsukamoto, cierra la competición, con Alfonso Cuarón y Yorgos Lanthimos como favoritos al León de Oro

.Shinya Tsukamoto cerró el festival este viernes
Shinya Tsukamoto cerró el festival este viernes

La Voz / Venecia

No es una novedad la personalidad conflictiva y tantas veces intratable que poseía ese monstruo creativo y carismático llamado Peter Sellers. Su exportación a Hollywood -a partir de su rol como el Doctor Strangelove de Stanley Kubrick, quien supo leer ese lado suyo tan oscuro y lo vió como el tenebroso Clare Qulty de su Lolita- lo fue fue erigiendo como personalidad cómica más poderosa del cine anglosajón hasta su muerte prematura en 1980.

El director Peter Medak se cruzó con Sellers en 1973. Para Medak aquello fue una debacle, una demolición personal. La estrella británica arruinó su vida, su prestigio, su autoestima, al boicotear de modo cruel y pertinaz su film Ghost in the Noonday Sun, una farsa del cine de piratas que iba a tener a Sellers como protagonista y que ha pasado a la historia como uno de esos rodajes mutados en campo de batalla. En el documental The Ghost of Peter Sellers, Medak hace un excurso hacia ese pasado  para él traumático, hasta el punto de que el viaje se descifra como un luto todavía no reparado. El villano de esta tragedia es un Peter Sellers cuya faz odiosa se va revelando sin ambages. En la cima de su prestigio internacional, un maniático compulsivo Sellers acababa de romper con su enésima pareja, Liza Minnelli, dos días antes de partir hacia Chipre, en cuyas aguas se iba a botar el bajel de un set infernal.

El documental recupera abundante material inédito de la película que nunca llegó a existir. Y de ellas se deduce la catástrofe derivada del egoísmo y los caprichos de la estrella. Cuando todo el equipo sabía que el actor padecía del corazón, no dudó en fingir un infarto para abandonar la filmación y aparecer, dos días después,  junto a la princesa Margarita, en aquel swinging London del cual Peter Sellers fue uno de sus reyes sol.

Peter Medak revela las mil maneras en que Sellers trató de expulsarlo del rodaje . El documental se va erigiendo como una de esas quijotescas empresas imposibles, en este caso asolado por aquella fuerza de la naturaleza implacable y siempre imprevisible, los embates de aquel megalodón del star-system que hundió literalmente el barco donde se trató de sacar adelante Ghost in the Noonday Sun. Sellers fallecía -esta vez el corazón no bromeaba- y las palabras de Peter Medak dejan claro como el fantasma de aquel cómico irrepetible y persona tormentosa y despreciativa siguen acompañándole en el presente en este revelador film sobre el arte y sus monstruos saturnales.

La competición la cerró este viernes el japonés Sinya Tsukamoto -responsable de la saga Tetsuo- con Killing, una de esas modernidades tan cool que tratan de aggiornar el cine de samuráis y matarlo de autoría. Para mí, este subgénero posee la misma capacidad somnífera que la Fórmula 1. Es ver en la pantalla la primera espada sobre el ruedo y perderme mentalmente en mis asuntos, muy lejos del acero y las coletas combatientes.

Concluida una Mostra que -aunque fue claramente de más a menos, es la mejor de la última década- las apuestas para el León de Oro apuntan hacia los excelsos films de Cuarón ?Roma- y de Lanthimos, con The Favourite.  Aunque hayamos visto tanta obra poderosa, las de Audiard, Assayas, Reygadas, Corbet o Guadagnino, que Del Toro y sus colegas no tienen perdón si se salen de madre en el palmarés.

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