El castro de Santa Trega, ¿patrimonio cultural o merendero?

Los asistentes a la Festa do Monte saltaron los precintos para hacer pícnics


redacción / la voz

Figura en el «Top de 10 lugares únicos» que destaca Turismo de Galicia en su web. Bien de Interés Cultural, en 1931 fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional y desde 1913 los vecinos y turistas de A Guarda ascienden los 341 metros de altura de la colina para celebrar en el castro de Santa Trega la popular Festa do Monte. Tan de cerca quieren sentir la historia de las milenarias piedras que algunos incluso tuvieron la idea de saltar las cintas de protección y disfrutar de un pícnic en plena construcción castrexa.

Una iniciativa que no ha pasado desapercibida en las redes sociales, donde las imágenes de la festividad han abierto la polémica sobre los usos ciudadanos de los bienes patrimoniales. «Os castros hai que tratalos co máximo respecto. Calquera movemento en falso supón a perda da memoria de miles de anos», apunta el arquitecto Carlos Fernández Coto. Preside la Asociación para a Defensa do Patrimonio Cultural. «Ninguén pode entrar no castro de Baroña e mover pedras. Non son só un anaco de rocha sen máis. Esas paredes levan máis de dous mil anos colocadas así. Son patrimonio de tódolos galegos. Hai espazo suficiente para facer a festa fóra do xacemento, e non vale a escusa de que é unha tradición. As tradicións tamén teñen que adaptarse aos novos tempos», subraya Fernández Coto, también miembro de la Rede do Patrimonio Cultural, con 90 colectivos asociados.

Comparte su visión Miguel Pazos Otón, profesor de Xeografía en la USC y director del Centro de Estudos e Investigacións Turísticas (Cetur). «Las personas, cuando hacemos turismo, tenemos que darnos cuenta de que no todo vale y de que no somos los únicos con derecho a disfrutar. Esto trasciende a cualquier medida de gestión turística. Es un problema de educación y concienciación. No nos podemos apropiar de espacios públicos de interés cultural. Cuando eso sucede, la administración tiene que intervenir», opina Pazos. El espacio del castro, uno de los primeros excavados en Galicia y también de los más emblemáticos y visitados, está gestionado por el Ayuntamiento. «Foi a concelleira de Cultura a primeira en enviarme a imaxe da festa», reconoce el socialista Antonio Lomba, regidor de A Guarda. Él también ha leído las crítica en las redes sociales por el uso del castro. «É positivo que a xente se indigne porque iso significa que está crecendo a concienciación. Nós, dende o Concello, tiñamos delimitado o espazo restrinxido ao público cunhas cintas disuasorias indicando onde se podía e non comer. Antes do 2008 non había nada», comenta el alcalde. Aún así, admite, no ha sido suficiente. «Imos valorar como actuar. Enviar a Policía Local no día da propia festa non nos parecía a mellor alternativa. A cuestión é educar e facer campañas de divulgación», insiste Antonio Lomba.

Para acceder al monte de Trega es preciso pagar un euro por vehículo. El domingo, al ser día de fiesta, la entrada fue gratuita. «Esa recaudación se podría invertir en reforzar la vigilancia», desliza Miguel Pazos. Aunque las fotografías del castro de A Guarda protagonizan el debate, en Galicia hay muchas más celebraciones y actividades que se realizan junto a espacios protegidos. «Se se fai nun día moi concreto do ano, se limitan a comer, o fan con respecto, logo recollen e non afectan ao castro, non vexo tanta problemática. Senón, tamén se debería prohibir pasar e facer fotos nunha visita ou que se apoien nas paredes, como pasa, a non ser que sexan elementos musealizados», comenta otro experto que trabaja en un yacimiento de similares características y prefiere que no se cite su nombre, consciente del revuelo.

Galicia, recuerda Carlos Fernández Coto, «é un dos lugares da Península con maior cantidade de patrimonio. Ourense é a segunda provincia española e na Ribeira Sacra está a segunda maior concentración de románico de Europa. O que falta é profesionalización e tradición». De la cultura castrexa a la del siglo XXI, que el monte de Santa Trega tenga muchos más siglos por delante depende de las acciones del presente.

En Barreiros denuncian el uso de un castro como un aparcamiento

La polémica de Santa Trega no es la única por el trato propinado a elementos patrimoniales. Hace unos días saltaba la alarma por el castro de punta de San Pedro de Benquerencia, en Barreiros. Mariña Patrimonio y Adega denunciaron ante el Seprona el uso del yacimiento como un aparcamiento improvisado para turismo y autocaravanas.

El alcalde de Barreiros, Alfonso Fuente, se excusa en que no es una propiedad municipal. Se trata de un terreno privado. «É responsabilidade municipal catalogar o patrimonio e protexelo. Temos que darnos conta de que a meirande parte do noso patrimonio está en mans privadas, dende petróglifos a pazos», argumenta el arquitecto Carlos Fernández Coto.

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