Suciedad. Humedad en la piedra. Fisuras y grietas que amenazaban la estabilidad de varias esculturas. Áreas biodeterioradas por la presencia de hongos. El cuadro clínico del pórtico de la Gloria era preocupante. Había muchos frentes abiertos y la joya del románico, en avanzado estado de abandono, estaba al borde del fallo multiorgánico. Su rescate ha marcado un hito. En él se implicó un equipo internacional y multidisciplinar. Aplicaron técnicas de vanguardia que le devolvieron el color a las mejillas. Fue necesaria una costosa inyección (6,2 millones que aportó la Fundación Barrié, mecenas del plan de restauración de la catedral de Santiago) y diez años de cuidados intensivos con los que frenar la degradación. Tras 50.000 horas de intervención, podrá volver a recibir visitas, aunque a cuentagotas.

Este viernes empezarán los turnos abiertos al público. Por el momento tendrán un tiempo limitado, de 15 minutos, hasta que se realice el encapsulamiento del pórtico (previsto para otoño), que lo protegerá del polvo por las obras en la catedral. Desde las 8 y hasta las 22 horas, se podrá descubrir la policromía del monumento en grupos de 25 personas. Accederán por la escalinata del Obradoiro, por orden de llegada. El régimen de visitas puede cancelarse por exceso de calor o de humedad ambiental.

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El rescate del pórtico de la Gloria, paso a paso