Ortigueira se entrega a cuatro días de folk en el Festival do Mundo Celta

Milladoiro encabeza el cartel del 40.º aniversario, que cuenta con otras catorce bandas

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Ortigueira / La Voz

«Aquí, la vida te sonríe», resume Neus, cacereña de 28 años y devota del Festival Internacional do Mundo Celta, mientras descarga la mochila y el saco de dormir del taxi. Regresa al pinar y a la playa de Morouzos «con muchas ganas de fiesta y de tranquilidad». Difícil mezcla, mas no imposible. Ortigueira se entrega durante cuatro días al mejor folk internacional, con un escenario principal, el de la música, en la Alameda, y un marco paralelo, el bosque del arenal, donde acampan los folkies, que alteran la quietud de la localidad ortegana. «Por fin, es una recarga de energía», y también económica, reconoce María, hostelera.

Milladoiro, que nació en 1979, fruto del primer Mundo Celta, el de 1978, encabeza el cartel del 40.º aniversario (es la edición número 34, por el parón que se produjo hasta 1995), y el sábado presentará los temas de su nuevo disco, Atlántico, el primero de estudio en ocho años. Pero el festival, que se palpa desde hace días, arranca esta noche con el proyecto Runas, el certamen de bandas noveles, con tres finalistas de lujo este año: los cántabros Bruma Folk, con temas propios y otros populares reelaborados; The Taverners, un grupo de folk irlandés creado en Burgos en el 2015; y los polacos Beltaine, que fusionan sonidos del folk tradicional y del contemporáneo. La noche inaugural la cerrará la banda Ímar, que llega desde Glasgow, aunque suena a Irlanda.

La Escola de Gaitas de Ortigueira, que ideó el festival, abrirá la noche del viernes, con el afán de seguir sorprendiendo, esta vez con guitarra y bajo eléctrico. The National Youth Pipe Band of Scotland tomará el testigo con el proyecto Thunderstorm, una visión del rock desde la gaita. De Escocia, a Dublín, con Kila; y de la capital irlandesa a Asturias, con el gaitero Rubén Alba, que clausurará la segunda velada del 2018.

Os d’Abaixo, que llevan varios años animando bailes y fiestas tradicionales en el entorno de Compostela, subirán al escenario el sábado, antes de Milladoiro, del grupo canadiense Yves Lambert Project y de la formación irlandesa Gabriel G. Diges, que ganó el concurso de bandas emergentes de la edición pasada. Y para la despedida, la noche del domingo, la organización se reserva a Airiños de Fene, una banda de gaitas tradicional; los irlandeses Lúnasa y los británicos The Celtic Social Club, elegidos mejor grupo folk del 2018.

«Lleva tantos años porque lo hace el pueblo, todo el mundo colabora»

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Lejos queda el Festival do Mundo Celta al que Juan Penabad Muras (Ortigueira, 1969) iba a pasárselo bien. Desde que llegó a la alcaldía, en 2015, pesan la responsabilidad y la preocupación, «que no pase nada, que todo funcione perfectamente y lo que no, corregirlo». La organización, en manos del Concello, involucra a unas 300 personas, entre trabajadores municipales, contratos temporales y voluntariado. Muras agradece «la paciencia de la gente» y, 40 años después, reconoce el papel clave de la Escola de Gaitas (que lo puso en marcha en 1978) y de quienes lo retomaron en 1995.

-¿Se siente una responsabilidad mayor al ser el 40.º aniversario?

-Te planteas cómo se conserva durante tantos años un festival de este tipo. Porque lo hace el pueblo, lo organiza el Concello, pero todo el mundo colabora, desde los operarios municipales a Protección Civil o el GES, y los propios vecinos, que ayudan a la gente y a nosotros nos dicen qué no funciona bien y hay que corregir. Si a alguien se le ocurriera sacarlo del pueblo, cobrar entrada o que una empresa lo gestionara, no funcionaría. Es muy importante no cambiar la filosofía del festival. Hay que dar pasos poco a poco, ha recuperado su sentido y está encaminado para muchos años. Es patrimonio de Ortigueira, un legado para todos.

-¿Qué presupuesto manejan?

-Alrededor de 490.000 euros. La principal aportación es del Concello y contamos con patrocinadores públicos, la diputación da 85.000 euros y hay ayudas de la Xunta y del ministerio; y privados, Estrella Galicia, con la que acabamos de firmar un contrato por cuatro años, Gadis y Abanca.

-En Fitur anunciaron la presencia de Carlos Núñez. ¿Por qué se ha caído finalmente del cartel?

-Por un desacuerdo. En la parte económica sí había acuerdo, pero no en otros temas organizativos.

-¿Teme que el Resurrection Fest de Viveiro le reste público?

-Nosotros tenemos una fecha y no la podemos andar moviendo, aunque coincida con otros eventos. Ellos la variaron un año y ahora otra vez. El público es distinto, aunque hay a quien le gusta el rock y el folk, y no sé qué van a hacer. En Ortigueira va a haber muchísima gente, como ya ocurrió el año pasado, ofrecemos un festival de mucha calidad, es el 40.º aniversario y pocos van a querer perdérselo este año.

-El fundador del Mundo Celta, Xavier Garrote, hablaba hace unos días del impacto económico y la proyección turística del festival.

-El festival, sumado a los dos meses de verano y otro mes que se pueda ir arañando a lo largo del año, lo representa todo económicamente para la hostelería, y también es importante para las tiendas de alimentación y el resto de comercios. Genera unos ingresos que ayudan a la economía de todo el año en estos negocios. Pero no les sale gratis, porque son días de mucho trabajo, para algunos casi 24 horas al día. Sobre el turismo, hay gente que descubre Ortigueira gracias al festival, y después se lo descubre a sus amigos y a su familia. Vienen y quedan fascinados, y así el festival se promociona solo. Los vecinos tienen un papel importantísimo en esto, por el trato, cómo dan indicaciones a la gente...

-En cuanto al cartel musical...

-Tenemos a Milladoiro, que apostaron por el festival y por Ortigueira desde el principio, vinieron sin cobrar varios años y no podían faltar en el 40.º aniversario. La Escola de Gaitas de Ortigueira, bandas de folk premiadas a nivel internacional como Lúnasa, y grupos locales, como Airiños de Fene, a los que también queremos dar una oportunidad, porque para ellos supone un empujón actuar en el festival.

Exposiciones, documentales, talleres y el desfile que une a las naciones celtas

En el programa de Ortigueira cabe todo. Estos días se imparten talleres de iniciación a la zanfona y de fotografía, y cursos de flauta irlandesa (tin whistle y low whistle), bodhran (tambor de marco irlandés) y baile gallego. En el claustro del Concello y en el Centro de Recepción de Visitantes se exponen los carteles del Mundo Celta, desde 1978, y fotografías de distintas ediciones. En el Teatro de Beneficencia se proyectarán los documentales De Voces Ceibes a Milladoiro. Unha memoria do Movemento Popular da Canción Galega (1973-1978), el viernes; y Festival de Ortigueira: 40 anos de ilusión, el sábado y el domingo. Y, en la iglesia parroquial, el maestro Ernesto Campos presentará el sábado un nuevo proyecto musical, de gaita e instrumentos de cuerda y viento.

 El Desfile de Bandas das Nacións Celtas llenará las calles la mañana del domingo, con las bandas de gaitas de Ortigueira, Arume de Malvas, San Pantaleón, Ximiela, Dambara y Villaviciosa, la agrupación tradicional Airiños de Fene y The National Youth Pipe Band. Y desde hoy hasta el domingo, en el bar Caracas, un clásico, jam sessions a cualquier hora; y en el pub Paralaia, otro referente, conciertos vespertinos.

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