«Antes de andar, Adri ya flipaba con un tema de Metallica, su canción de cuna»

Al ganador del concurso de Galipizza, de 8 años, la pasión por el «heavy» se la han contagiado sus padres


ortigueira / La Voz

Adrián Quintana Castrillón lo tuvo claro desde el primer momento. «Sí, pensaba que iba a ganar». Y ganó. Nada menos que entradas gratis para el Resurrection Fest y comida gratis en Galipizza durante los días del festival, para toda la vida, para él, para sus padres (Vicente y Marga) y para su padrino. En esto consiste el premio del concurso convocado por la cadena hostelera viveirense Galipizza para conmemorar su 25.º aniversario. «Estamos flipando por la repercusión que ha tenido», confiesa el padre, de quien partió la idea del videoclip Eu quero ir ao Resurrection, el que mejor logró transmitir la esencia del festival, de Galipizza y de la banda Kiss, cabeza de cartel de este año, junto a Scorpions.

Adrián tiene 8 años, ha acabado tercero de Primaria con muy buenas notas y afronta la fama con serenidad. «Una amiga me ha dicho por la calle que soy un artista», contaba ayer. Estudia guitarra eléctrica en una escuela de Ferrol, donde vive. «Pero somos de Mera [Ortigueira]», remarca su padre. Allí, en la discoteca Tauro (hoy, La Ría), se forjó la pasión de esta pareja por el heavy. «Era referencia del rock en Galicia, venía gente de Foz, y se iban a dedo o esperaban el tren de la mañana siguiente para volver, y de A Coruña», relata.

Los primeros conciertos de Adri fueron en la barriga de su madre y antes de empezar a andar «ya flipaba con Master of puppets, de Metallica, su canción de cuna», recuerda Vicente. En el Resurrection Fest recalaron en el 2016 -«por ver a Iron Maiden voy donde sea»-, los padres y el niño, incondicionales ya del festival. «Aprendemos mucho, Adri ha conocido más bandas en dos años que nosotros en toda la vida. Antes comprabas la cinta y rebobinabas con el bolígrafo, los discos se rayaban...».

Adri no dudó en emular a los músicos de Kiss para el videoclip. Su madre se encargó del maquillaje y el estilismo, juntos buscaron las localizaciones -en la Fervenza y el Pozo do Inferno, en el jardín de su casa y en la huerta de la abuela, todo en la parroquia ortegana de San Adrián- y pulieron la idea de su padre, que grabó y montó la obra galardonada. Para salvar un bloqueo momentáneo con la letra decidieron ir a Galipizza, y la pizza de Friol, la favorita de Adri, les inspiró. «Anotamos todo en una servilleta». A partir de ahí, mandó el talento y el desparpajo de Adri, que resistió el frío y el peso de la guitarra, y manejó con soltura el sacho, además de dar vueltas alrededor de un eucalipto, emulando el circle pit, típico del Resu y de otros festivales (saltar, chocar y empujar al ritmo de la música). Una estrofa lo deja claro: «Papá, vou vello para o Resukids [la zona infantil del festival], xa case podo facer circle pits». Y el estribillo lo resume todo: «I wanna Galipizza all night and Resu everyday», al ritmo del Rock and roll all nite, de Kiss. Adri no duda ni un instante: «Quiero dedicarme a la música».

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