«El gallego nunca es rotundo»

Etnógrafo y miembro del CSIC, Manuel Mandianes da el salto a la novela


Manuel Mandianes (Loureses, 1942) tiene una charla hipnótica, como la flauta de un fakir. Ahora que dispone de más tiempo se ha decidido a dar el salto a la novela. Conversamos un rato por teléfono sobre En blanco, que así se llama su creación y sobre los gallegos, un tema al que Mandianes ha dedicado mucho tiempo de estudio convirtiéndose en un experto mundial, que no es poco decir.

-¿Cómo le ha dado por ese salto a la novela?

-Hace muchos años que tenía en mente escribir una novela. Cuando estudiaba en Estrasburgo, hace más de 40 años, y era un devorador de libros, ya tenía esa ilusión.

-¿Es más difícil escribir ficción?

-Sin duda. De alguna manera, la no ficción te da las pautas porque sabes lo que tienes que decir: lo que se sabe es lo que se dice. La novela te permite más libertad pero estás atado a la imaginación: si viene, puedes decir, pero si no viene no puedes decir nada. Aunque, como decían Camilo José Cela y García Márquez, que la inspiración te pille trabajando.

-Su protagonista es un niño ourensano, seminarista, misionero en Colombia, estudiante en Francia... ¿Es una novela autobiográfica?

-Está escrita en primera persona, pero no es autobiográfica. El contenido es absolutamente literario. Pero al protagonista le he prestado mis escenarios, porque él va viviendo por los lugares por los que yo anduve.

-¿Cómo se ha quedado después de escribirlo?

-Vaciado. Pero es una sensación que ya he vivido con otros libros. Es como desprenderse de una mochila, como una liberación.

-Dígame, ¿cómo fue su niñez, a qué jugaba?

-Mirado con la mentalidad moderna, yo fui un niño explotado, porque de pequeño ya nos llevaban a pastorear, ja, ja. Jugábamos a los juegos tradicionales, al couto, que era el escondite. Y a las canicas, pero como no teníamos, usábamos bugallos, que son esos frutos de los robles. Y pasábamos horas así. Éramos muy felices.

-Y esa vida de aldea, o la propia aldea, ¿está en peligro?

-En peligro, no. Está en la víspera de su desaparición. Eso ya no es una hipótesis, es un acontecimiento, un hecho verificado. En Galicia no se dice que cerró una casa; se dice: morreu un lume y están muriendo un montón de fuegos.

-¿Cómo ha vivido estos últimos años en Barcelona?

-Para un estudioso de la sociedad y de sus cambios, estos años han sido un laboratorio, dicho sea con todo el respeto. He podido ver cosas que nunca antes había visto.

-Intente definirse en pocas palabras.

-Sencillo, que se contenta con las cosas necesarias para vivir.

-¿Y cómo le explicaría a un australiano como son los gallegos?

-Somos gente que más que decir damos a entender aquello que queremos comunicar... Por eso a veces no nos entienden. Usamos un metalenguaje que, si no lo dominas, pues claro, no lo entiendes.

-Le cito cuatro ejemplos, ¿cuál representa mejor al gallego fetén?: Mariano Rajoy, Manuel Fraga, Beiras o Feijoo.

-Feijoo es el gallego fetén. Cuando le pregunta un paisano, reacciona perfectamente, porque responde en paisano. Seguramente se nota la infuencia de su infancia en la aldea. Mire, el gallego nunca es rotundo ni dogmático, sino más bien dubitativo.

-¿Qué hace ahora que tiene tiempo?

-Pues me levanto a las seis, voy a la piscina, escribo, paseo... Y después de comer voy a jugar la partida. Me gusta mucho viajar y hablar con la gente. Viajar es vivir.

-¿Qué es lo que nunca olvida cuando sale de viaje?

-Un libro, una bolsa de colgar al hombro y una agenda con las direcciones de mis amigos.

-Usted escribió un libro sobre el fútbol, aunque intuyo que no me va a contestar: ¿Celta o Dépor?

-¿Sincerísimamente? Los dos. A mí el fútbol me interesa como fenómeno social y quiero que ganen los dos. Cuando juegan entre sí, pues me da igual. Mire, no se puede conocer la sociedad sin conocer el fútbol.

-Usted ha viajado mucho, ¿tiene un lugar favorito?

-Tengo mil lugares. En cada país tengo uno. Pero quizás el que más me ha influenciado ha sido Colombia. También Atenas y su cultura. Y Brasil, que es una ventana para ver el más allá.

-¿De qué se arrepiente?

-De muchísimas cosas. Si volviera a vivir haría muchas cosas que hice, pero evitando los errores.

-¿Le gusta bailar?

-Mucho. Me encanta. Antes iba todos los sábados con unos amigos.

-Una canción.

-Negra sombra.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-La amistad y el amor. Y no solo el amor romántico. Querer y que te quieran.

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