Y los cineastas de la «nouvelle vague» cerraron el festival francés

Directores y actores impidieron que se proyectasen películas


Redacción / la voz

Cuando en mayo de 1968 Jean-Luc Godard se plantó en Cannes para colgarse del telón y obligar a clausurar el festival de cine más importante del mundo, poco podría imaginar que medio siglo después volvería a la misma cita para presentar su última película a través de un teléfono inteligente. Todo ha cambiado, en la forma de rodar, en la forma de vivir el cine, en el propio festival. De aquellos cineastas que llegaron a la Costa Azul para recordar que Cannes no podía permanecer impasible a lo que ocurría en el resto de Francia, echamos de menos a Truffaut, a Louis Malle... ¿pero qué ocurrió aquellos días?

A mediados de mayo, Francia hervía. Se había convocado la huelga general, la Sorbona fue tomada por los estudiantes, miles de personas salían a la calle y, con el país paralizado, y estudiantes y obreros detenidos, en el sur del país, el festival de Cannes abría su edición vigésimo primera como si allí no pasase nada. En el jurado, Roman Polanski, Louis Malle, Monica Vitti o Terence Young, también una nueva generación y otra forma de entender el cine en aquel mundo que estaba cambiando.

De París a Cannes

Que Cannes, con la importancia que tenía, abriese sus puertas como si en París las calles no estuviesen tomadas era más de lo que los jóvenes cineastas del país, aquella nouvelle vague criada en torno a Cahiers du Cinéma, estaban dispuestos a aceptar. Y los ánimos cinematográficos venían caldeados desde principios de año, tras la destitución como director de la Cinemateca Francesa de Henri Langlois. Así que estudiantes y profesionales del cine pidieron que el festival no se celebrase. Y ante el silencio, François Truffaut y Godard, entre otros, decidieron plantarse en Cannes para paralizar el festival.

El 18 de mayo se celebró un debate en el que varios miembros del jurado (Malle, Polanski, Vitti) decidían dimitir. El jurado se disolvió por falta de cuórum. Y por si esto fuera poco, directores como Milos Forman o Carlos Saura, que había viajado a Cannes con Geraldine Chaplin a presentar a concurso Peppermint Frapé, anunciaron que retiraban sus películas. A pesar de todo, la terca dirección del festival seguía con el guion previsto y mantuvo la proyección de la película de Saura para aquel mismo día. Con lo que no podían contar era con que aquellos jóvenes se iban a colgar del telón (Saura incluido) para evitar que se viese la película. En medio de un tremendo jaleo, que Polanski recordaría después como grotesco y divertidísimo, la proyección se suspendió. Y tal día como hoy, hace 50 años, el festival se canceló. Nunca había ocurrido semejante cosa, tan solo en el año en el que Cannes debería haberse celebrado por primera vez: en 1939. El 1 de septiembre, cuando el festival debía abrir sus puertas, Hitler invadió Polonia. Y Cannes quedó en el limbo hasta el 46. Después, solo dejaría de lucir la alfombra roja en La Croisette en el 48 y el 50 por razones presupuestarias.

Este año Godard ha vuelto Cannes por partida doble: con su nueva película, pero también protagonizando el cartel de esta edición, con un fotograma de Pierrot le Fou y ese beso entre Belmondo y Anna Karina, otro recordatorio a aquella generación que cambió el cine francés y que consiguió que el festival echase el telón. También, por cierto, ha vuelto Carlos Saura. Y es que la dirección del festival, en un guiño a aquellos días, ha decidido proyectar Peppermint Frapé en la sección de clásicos restaurados.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Y los cineastas de la «nouvelle vague» cerraron el festival francés