Delibes, cuentista y dibujante

Destino rescata el inédito «La bruja Leopoldina», que escribió con 18 años


madrid / colpisa

Mucho antes de convertirse en faro de la literatura española, Miguel Delibes fue un joven escritor lleno de dudas y miedos, y también dibujante aficionado tan respetuoso con la pintura que no quiso dedicarse a ella porque no tenía formación artística y creía que en un campo como ese no se podía ser autodidacta. Pero todas estas facetas del autor de El camino se reúnen en La bruja Leopoldina, un cuento inédito que Delibes escribió con 18 años y que ahora recupera la editorial Destino.

La bruja Leopoldina fue uno de los pocos textos originales que la familia Delibes encontró después de la muerte del escritor, en marzo del 2010. Los guardaba en carpetas en las que ponía escritos, recortes de periódico y todo tipo de papeles, y que cuando estaban llenas, cerraba y guardaba. «Fue tan pudoroso con su vida privada y tan exigente con su vida literaria que lo que no quiso ver publicado él mismo se encargó de destruirlo», cuenta Elisa Delibes, una de las hijas del escritor, que este jueves presentó este nuevo volumen en la Biblioteca Nacional.

El cuento que ahora ve la luz fue escrito en 1939, una década antes que La sombra del ciprés es alargada (1948), con el que se consagró al ganar el premio Nadal. Apareció en un cuaderno de hule y lo que le distingue de muchos otros textos hallados en las carpetas es que este tenía «principio y fin». Pero Elisa Delibes no cree que se trate de una obra maestra, ni mucho menos. «Literariamente, no es el embrión de su obra ni tampoco con este cuento hubiera ganado el Nobel», ironiza, «pero sí es una pequeña joya». «Aunque a él», continúa Elisa Delibes, «probablemente no le habría gustado que se publicase este cuento, se habría puesto nervioso. Un hermano mío decía que si lo hubiera visto en un libro, le habría dado un ataque».

Otros dos textos

En realidad, el volumen que ahora publica Destino se titula La bruja Leopoldina y otras historias reales e incluye, además del cuento inédito, dos textos de Delibes ya publicados, Mi vida al aire libre y Tres pájaros de cuenta, donde se incluyen descripciones al aire libre y relacionadas con la naturaleza. Las tres narraciones comparten un rasgo: son las más autobiográficas de un escritor discreto y humilde, amante del deporte hasta la exageración. «Él mismo decía que si todo el tiempo que le había dedicado al fútbol lo hubiera empleado en algo de más provecho, ¡habría sido un auténtico genio!», sonríe la hija del escritor.

La biografía de Delibes está marcada por sus lazos familiares. Tuvo cuatro hijos en tres años «y entonces pensó que iba a tener 20 hijos, como su cuñado, que llegó a 19», cuenta Elisa Delibes. Finalmente, la cuenta se quedó en siete, que no eran pocos, así que el autor tuvo que multiplicarse para alimentar a una familia numerosa. Aunque La bruja Leopoldina sea un cuento ilustrado, no fue Delibes un padre que leyera a sus hijos historias antes de irse a dormir. «No era una costumbre de aquella época», asevera. Tampoco en la casa Delibes se hablaba de libros, aunque Elisa Delibes se recuerda a sí misma leyendo las tapas de los volúmenes en la biblioteca del hogar. Las cosas cambiaron cuando, inesperadamente, falleció su esposa, Ángeles de Castro, en 1974. «Estuvo hundido porque él creía que lo justo es que hubiera muerto antes que mi madre y pasó cinco o seis años muy malos porque nunca pensó que debía ejercer como padre de hijos pequeños. Le ponían nervioso los hijos adolescentes. Pero en los años 80 revivió», subraya la hija. Tanto que de aquellos años datan obras como Los santos inocentes o Señora de rojo sobre fondo gris, en recuerdo de su mujer.

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