¿Es el fin de la guitarra eléctrica?

Marcas míticas como Gibson y Fender pasan apuros, cuando se empieza a cuestionar la hegemonía del instrumento rey del rock. Guitarristas y vendedores gallegos lo analizan

Fran Borrego, dueño de la tienda Rockbox de A Coruña, con decenas de guitarras eléctricas a sus espaldas
Fran Borrego, dueño de la tienda Rockbox de A Coruña, con decenas de guitarras eléctricas a sus espaldas

redacción / la voz

Gibson, la firma de las guitarras eléctricas usadas por Slash o Jimmy Page, se encuentra al borde de la quiebra. Las ventas de sus instrumentos han bajado de manera vertiginosa. En el caso de Fender, marca de Eric Clapton o Bruce Springsteen, no se ha llegado ahí. Pero también preocupa. A la vista de ello, medios como el Washington Post ya hablan directamente de la muerte de la guitarra eléctrica. En una información, George Gruhn, célebre vendedor que dispensó guitarras a figuras como Paul McCartney, Neil Young, lo dice claro: «Necesitamos héroes de la guitarra».

En Galicia no se ven las cosas tan catastróficas. Fran Borrego, responsable de la tienda Rockbox de A Coruña, explica que en los casos de las marcas que han despertado las alarmas «se dieron decisiones equivocadas», que hicieron que la gente prefiera modelos antiguos a nuevos. «La gente no quiere la última Gibson, sino un modelo clásico», incide Marcelo Almiron de la tienda Backstage Guitars de Vigo. En su caso sí que ha comprobado un descenso de ventas de guitarras eléctricas. Borrego, no: «Hemos aumentado. Yo creo que en general se venden más guitarras que antes. Cuando yo tenía 15 años había una persona que tenía una en mi clase. Ahora eso ha cambiado».

¿Influye el hecho de que no existan actualmente grandes iconos que empujen a los adolescentes a comprar una para emularlos? «Hay gente, pero el guitar-hero al uso ha desaparecido porque el papel del músico ha cambiado. Antes el solo de guitarra era obligatorio y ahora casi no los hay», opina Rodrigo Caamaño, miembro de Triángulo de Amor Bizarro. «Yo me he criado con Jimi Hendrix, Johnny Winter o Jeff Beck. Y hoy no hay eso. No es que el rock esté agonizando, lo que pasa es que las influencias  y las vivencias son otras. No creo que se haya desprestigiado la guitarra, sino que se le ha dado otro uso», señala el bluesman ferrolano Víctor Aneiros.

«Sí que hay guitar-heros. Gente como Joe Bonamassa o John Mayer tienen mucha influencia», apunta Borrego. «Aquí llega gente que quiere sonar como ellos», apunta. ¿Pero ocurre al nivel de lo que pasaba con Angus Young, Steve Vai o Kurt Cobain? Anxela Baltar, del grupo de rock Bala, se abrazó a una guitarra impulsada por el líder de Nirvana. Asume lo que hay: «La gente joven tira para otro lado. Es una realidad». El lutier y músico heavy Fran Rodríguez se resiste a esa visión: «Hay 50.000 Van Halen por ahí. Los ves en YouTube y la gente quiere tocar así. Lo que ocurre es que ha cambiado la forma de consumir música y también la de crearla».

«Esto siempre vuelve. Yo creo que estamos como en el 89. Luego, en los noventa, cambió. Todo volverá», predice Caamaño. Y da el argumento: «Tocar en tiempo real una guitarra, rascando sus cuerdas, es algo alucinante. Eso no cambiará nunca».

«Ha pasado su momento, no nos da el sonido actual que buscamos»

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El dúo AKD2 hace trap en una habitación del barrio coruñés de Monte Alto. En ella no entran guitarras. «Para nada. Cogemos bases instrumentales, cantamos por encima de ellas y lo grabamos con una tarjeta de sonido en el ordenador», explica Darlin Hernández. Tiene 20 años, canta en el grupo y, para él, el instrumento de Jimi Hendrix pertenece al pasado. «Nadie de nuestra edad usa guitarras. Es algo muy raro. A lo mejor alguien que busca un sonido muy concreto, pero en general ha pasado su momento, no nos da el sonido actual que buscamos las más jóvenes».

El abaratamiento de la tecnología y su acceso masivo se encuentran ahí: «Ahora mismo es todo digital. Es mucho más fácil encontrar los sonidos y los beats. Pones YouTube y hay miles. Luego, los procesas tú. Muchas de esas cosas vienen de la música rock, pero se renuevan totalmente para el futuro. A mí no me parece atractiva la guitarra, me atraen más los bajos».

«Ya no es tan esencial, pero es un instrumento que siempre está ahí»

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Además de las leyendas del punk-rock que tanto influyen a su banda, el vigués Bruno Costas sigue a Jack White y John Frusciante. «No son emblemas de la guitarra como pudieron ser Jimi Hendrix o Jimmy Page, pero a mí me inspiran mucho», dice. A sus 22 años, lidera The Riggos, una banda en la que las guitarras adquieren un protagonismo total. Su lógica resulta tan sencilla como aplastante: «La música que me mola tiene guitarra, bajo y batería. Mi grupo, también». Y punto. 

Admite, no obstante, que en términos generales las seis cuerdas electrificadas no son el centro de la música pop-rock. «Ya no es tan esencial, pero es un instrumento que siempre está ahí y siempre estará». Respecto a que no se use, discrepa. Y aporta un matriz clave: «Gente que toque la guitarra conozco a un porrón. Están en casa, dándole. Lo que sí que es más complicado es ver a personas jóvenes que monten una banda y se pongan a tocar en un local de ensayo».

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