Luís Pousa vuelve a la poesía con un tributo a la cultura popular

El periodista presenta «Poemas para Flash Gordon», de Reino de Cordelia, 16 textos cargados de referencias contemporáneas

De izquierda a derecha, Juan Tallón, Luís Pousa y Jesús Egido
De izquierda a derecha, Juan Tallón, Luís Pousa y Jesús Egido

a coruña / la voz

Entrando en la Ciudad Vieja de A Coruña, en Berbiriana, una tienda de libros y grolos bien nutrida de feminismo y ayer también de amigos, familia y lectores, el matemático, escritor y periodista Luís Pousa presentó en su ciudad Poemas para Flash Gordon, un librito editado por Reino de Cordelia y poblado por tipos como Nick Cave, Bukoswki o Liberty Valance, reunidos en «un homenaje a la cultura pop, a la cultura popular», detalló el autor, que se declaró hijo de los tebeos de Bruguera, acompañado del editor, Jesús Egido, y el escritor Juan Tallón, estratégicamente sentados entre un póster de Bob Dylan y unas cervezas que no tocaron.

Los tres estuvieron de acuerdo en los peligros de «lo cursi y lo coñazo», y en una exhibición de humor y literatura mantuvieron durante una hora una deliciosa conversación sobre el cómic belga, la rivalidad Tintín-Spirou, la maestría de John Wayne en la despedida -«es el que mejor se larga», resolvió Pousa- y asuntos de mayor enjundia como el cambio de registro de la columna periodística al poema, el tanatorio de Vilardervós o la supervivencia de la poesía. «Como si fuese tan sencillo / acabar con algo / que ni siquiera Hitler y Stalin / lograron sepultar / bajo millones de cadáveres [...] Algo debe de tener la poesía / esta vieja bruja de Macbeth / cuando ha sobrevivido miles de años / -hasta la última sílaba del tiempo, Macbeth- / sobre la superficie / de este planeta de psicópatas», escribe Pousa, el matemático. «Estoy haciendo la tesis doctoral sobre Georg Cantor, y así salen estos libros después», explicó.

La forma del libro

El libro es cuadrado. ¿Y por qué?, preguntó Tallón, provocando risas que regateó con pericia. «Puede ser una tontería esta pregunta; de hecho, lo es. Pero seguro que la respuesta no». Y efectivamente, lo que vino fue un paseo por la sensualidad del libro, descrita con detalle por el editor a través de la textura del papel verjurado, los cosidos, la antiquísima letra bodoni, el deseado cuerpo 12 y esos terroríficos corchetes de los versos interrumpidos por la estrechez de la página. Ahí la respuesta, el porqué del libro cuadrado y ancho de Luís Pousa, tercero después de Breviario del bus (Rey Lear, 2013) y El ombligo del mar (Reino de Cordelia, 2015). Cuadrado y colorido. «‘Es que no parece un libro de poesía’, me dicen. ¡Mejor! ¡Mejor! ¡Que parezca un libro normal!», deseó el editor.

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