Miquel González arroja luz a la memoria perdida del franquismo

Raquel Cecilia Pérez / M.G.

CULTURA

Miquel González

El fotógrafo ha percorrido el estado español durante tres años, poniendo nombre y apellidos a las víctimas de la guerra y el franquismo

14 mar 2018 . Actualizado a las 12:58 h.

Miquel González nació en Alemania en 1964, hijo de emigrantes catalanes. En sus días de estudiante de instituto la historia contemporánea española no tenía cabida en el currículum. Acudió a uno de sus profesores, un señor mayor, para satisfacer su curiosidad sobre la Guerra Civil y la dictadura franquista. Este respondió que los españoles «habían luchado muy bien en Rusia». Leyendo libros por su cuenta y tras buscar información sobre la guerra y la dictadura franquista se dio cuenta «de que el profesor se refería a la División Azul». Actualmente Miquel ha puesto en marcha una campaña para financiar su proyecto «Memoria Perdida: la memoria perdida de España 1936-1975». Un recorrido por algunas de las fosas comunes que esconde la geografía española.

Miquel conocía casos de desaparecidos y fosas comunes, como el Fossar de la Pedrera en Barcelona. No obstante, hasta antes de su llegada a Barcelona a finales de los ochenta, no era consciente «de la dimensión del asunto». La reacción de Miquel le llevó a poner en marcha Memoria Perdida, «me parecía tan increíble e injusto que decidí hacer algo». Comenzó a investigar. Leyó más libros, artículos, y se puso en contacto con varias Asociaciones de la Memoria Histórica.

Miquel desea contar las historias de aquellas personas que yacen en las fosas. «Leyendo sobre las personas asesinadas te das cuenta de que no eran un número» explica, y añade que las víctimas «tenían una familia, una vida,su pérdida afectó a toda España, y en parte hizo lo que somos ahora como país». En en el estado se han llegado a contabilizar 2.382 fosas comunes, y contabilizado hasta 114.226 desaparecidos durante la guerra y el franquismo. El fotógrafo de raíces catalanas pone nombre a las vidas que esconde el paisaje. Durante sus pesquisas optó por retratar a aquellas «fosas y los parajes de atrocidades que no estaban dignificadas o exhumadas». Sus fotografías muestran barrancos, como el de Víznar en Granada, cementerios, prados o cunetas de una carretera nacional. Las imágenes no entienden de cifras, y tampoco de bandos.