La Galicia que impactó a Lorca en 1916

Henrique Alvarellos recompone, con informaciones inéditas, el cuaderno del primer viaje gallego del poeta andaluz, cuando decidió dedicarse a la literatura


santiago / la v oz

En octubre de 1916, a los 18 años, Federico García Lorca participó en un viaje de estudios por Castilla, Galicia y León. Duró 24 días, 5 en tierras gallegas: tres horas en Ourense, un cambio de tren en Redondela, 3 días en Santiago; una jornada, sin dormir, en A Coruña; y algo más de un día en Lugo. Le impactó, y en octubre de 1917 dejó testimonio escrito de que se cumplía «un año que salí hacia el bien de la literatura», pues antes se había centrado en la música. El escritor y editor Henrique Alvarellos recompone aquella expedición y reivindica su relevancia en la trayectoria del dramaturgo y poeta andaluz, en El gran viaje de estudios de García Lorca, un volumen de más de 330 páginas, que ahora publica.

Este mes inicia las presentaciones, en Lugo, ciudad especialmente exótica para aquellos jóvenes andaluces, según manifestaron. Después serán en A Coruña, Santiago y Granada. Pretende que este trabajo trascienda, por su interés para el conocimiento de Lorca. Sus páginas documentan los espacios gallegos que visitó, algunos desconocidos hasta ahora; o cómo escuchó por vez primera el gallego, en Redondela.

Además, en la producción del autor de Yerma hay varias huellas de ese viaje. Alvarellos incluye las cartas y escritos de aquellos días, y el reflejo en su obra literaria, que considera importante. La primera referencia es el artículo «Impresiones del viaje a Santiago», en la revista Letras, de Granada, en diciembre de 1917. Después las conocidas páginas de su primer libro, Impresiones y Paisajes, del que en abril se cumple el centenario de la edición príncipe. Alvarellos asume que el texto «Romanza de Mendelssohn» de ese libro «aunque no hay una referencia geográfica concreta, es muy probable que esté inspirado en el puerto de A Coruña». Y manuscritos, como De Santiago a Coruña, transcrito parcialmente por Ian Gibson en 1985.

Testimonios de colegas

Además, el 25 de julio de 1918 Lorca fecha «Santiago, balada ingenua», de Libro de Poemas, donde se refiere a Compostela. Y en 1919 publica «Salutación elegíaca a Rosalía de Castro». Son evidencias del fuerte impacto de aquel viaje, explica Alvarellos.

El libro incluye además, con introducciones y presentaciones valiosas, testimonios de otros participantes en aquel viaje, organizado por Martín Domínguez Berrueta (1869-1920), profesor de la Universidad de Granada. Viajaron los cinco mejores expedientes del primer curso de Teoría de la Literatura y de las Artes. Dos de aquellos colegas dejaron referencias: Luis Mariscal, entonces el talento literario más prometedor, publicó 23 artículos en el Noticiero Granadino, entre el 19 de octubre de 1916 y el 24 de febrero de 1917; y Francisco López Rodríguez, Paquito, en noviembre de 1927, en Reflejos, revista literaria ilustrada, de Granada, difundió el artículo «Santiago de Compostela», donde rememora la estancia en la ciudad, con fotografías. Además, en la revista Lucidarium, igualmente de Granada, se publicó en enero de 1917 una crónica, sin firma, que Alvarellos considera que «con toda probabilidad» es del profesor Berrueta, sobre los objetivos del viaje.

Lorca volverá tres veces a Galicia en 1932, año en el que publica el primer poema en gallego. Inició entonces otra aventura, culminada en diciembre de 1935 con los Seis Poemas Galegos.

Del «salivazo tan odioso» del Obradoiro al mar «verde, muy verde, esmeraldino»

En la obra «Impresiones y paisajes», el poeta Federico García Lorca recuerda «la gran plaza de Santiago de Compostela con el monumento al señor Montero. ¡Qué salivazo tan odioso a la maravilla churrigueresca del Obradoiro y al hospital grandioso!». En 1916, en el Obradoiro estaban la estatua de Montero Ríos y el Hospital Real. Y en «Un hospicio gallego», escribe: «Quizá algún día, teniendo lástima de los niños hambrientos y de las graves injusticias sociales, se derrumbe con fuerza sobre alguna comisión de beneficencia municipal donde abundan tanto los bandidos de levita y aplastándolos haga una hermosa tortilla de las que tanta falta hacen en España... Es horrible un hospicio con aire de deshabitado». Y en el texto «De Santiago a Coruña», se lee: «¡El mar! ¡El mar...! Verde muy verde esmeraldino con espuma».

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