Muntadas propone en el CGAC un viaje con varias estaciones

El artista catalán trabaja en sus vídeos y sus fotografías con la idea del desplazamiento para invitar a la reflexión

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santiago / la voz

Venecia, el río Guadiana y Finisterre. Perderse por los canales de la ciudad italiana, ocultarse como el cauce fluvial y desaparecer en el horizonte atlántico. Metáforas de los vídeos de la trilogía que conforma el punto de partida del viaje que propone el artista Antoni Muntadas (Barcelona, 1942) en la exposición que hasta el 17 de junio podrá verse en el Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC). Recorrer Estratexias do desprazamento, que también interviene en el edificio de Álvaro Siza, exige pausa. «Es una exposición densa, espero que se disfrute con lentitud, porque es reflexiva», avisa el artista, uno de los pioneros del videoarte en España. Es una muestra con cinco estaciones diferentes donde detenerse para observar sus vídeos, con fotografías que acompañan el resto del tránsito y una videoinstalación final.

Se trata de un itinerario donde se relacionan los trabajos más recientes -los dos vídeos Guadiana y Finisterre realizados expresamente para la exposición compostelana- con proyectos iniciados hace más de dos décadas, como Double exposure, en que juega con la superposición de imágenes de lugares diferentes y distantes (Nueva York/Venecia, Lisboa/Bogotá, Budapest/Almería). Un periplo también lleno de palabras y mensajes que acompañan al visitante: «Contemplar lo real es invisible», «El viajero se topa continuamente con límites y aporías que no puede evitar»...

En ese transitar expositivo con la idea de desplazamiento subyacente tampoco falta el juego espacio-tiempo, como en la serie fotográfica Buenos Aires (2007), que presenta en paralelo una imagen de un acontecimiento histórico, como el velorio de Eva Perón, con la cotidianidad banal del lugar actual; o de lugares vinculados al viaje, como el aeropuerto. Un recorrido en el que también está presente el miedo, abordado como una construcción cultural y sociológica; para finalizar con una evocación del sueño y la utopía en la videoinstalación La siesta (1995).

«En el momento en el que estamos de posverdad, de fake news, de bombardeo de información que muchas veces es equívoca, este trabajo lo tomo no como un cambio de marcha -no es que deje de interesarme lo que me interesaba hasta ahora-, sino que es una pausa para reflexionar sobre otras cosas», explicó el artista catalán, que desde los años 70 reside en Nueva York.

El director del CGAC, Santiago Olmo, destacó que con este proyecto expositivo -con el que abren el año 2018- no quisieron que fuese algo muy reciente, ni algo retrospectivo, sino emplazar a una reflexión. «La propia exposición es una experiencia en sí misma, actúa como un dispositivo en el que perderse es muy importante», afirmó durante la presentación de la muestra, un encuentro en el que participó numeroso público, entre ellos teóricos y personas especializadas en el trabajo de Muntadas llegados desde fuera de Galicia.

La comisaria de la exposición, Alicia Chillida, incidió en que en esta exposición del CGAC se aprecia un giro en la mirada de Antoni Muntadas, que ahora se dirige al paisaje. «Hay una introvisión en su propia trayectoria», resaltó.

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