Muntadas propone en el CGAC un viaje con varias estaciones

Montse García Iglesias
montse garcía SANTIAGO / LA VOZ

CULTURA

SANDRA ALONSO

El artista catalán trabaja en sus vídeos y sus fotografías con la idea del desplazamiento para invitar a la reflexión

18 feb 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Venecia, el río Guadiana y Finisterre. Perderse por los canales de la ciudad italiana, ocultarse como el cauce fluvial y desaparecer en el horizonte atlántico. Metáforas de los vídeos de la trilogía que conforma el punto de partida del viaje que propone el artista Antoni Muntadas (Barcelona, 1942) en la exposición que hasta el 17 de junio podrá verse en el Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC). Recorrer Estratexias do desprazamento, que también interviene en el edificio de Álvaro Siza, exige pausa. «Es una exposición densa, espero que se disfrute con lentitud, porque es reflexiva», avisa el artista, uno de los pioneros del videoarte en España. Es una muestra con cinco estaciones diferentes donde detenerse para observar sus vídeos, con fotografías que acompañan el resto del tránsito y una videoinstalación final.

Se trata de un itinerario donde se relacionan los trabajos más recientes -los dos vídeos Guadiana y Finisterre realizados expresamente para la exposición compostelana- con proyectos iniciados hace más de dos décadas, como Double exposure, en que juega con la superposición de imágenes de lugares diferentes y distantes (Nueva York/Venecia, Lisboa/Bogotá, Budapest/Almería). Un periplo también lleno de palabras y mensajes que acompañan al visitante: «Contemplar lo real es invisible», «El viajero se topa continuamente con límites y aporías que no puede evitar»...

En ese transitar expositivo con la idea de desplazamiento subyacente tampoco falta el juego espacio-tiempo, como en la serie fotográfica Buenos Aires (2007), que presenta en paralelo una imagen de un acontecimiento histórico, como el velorio de Eva Perón, con la cotidianidad banal del lugar actual; o de lugares vinculados al viaje, como el aeropuerto. Un recorrido en el que también está presente el miedo, abordado como una construcción cultural y sociológica; para finalizar con una evocación del sueño y la utopía en la videoinstalación La siesta (1995).