Bruno Mars se corona en los Grammy

El hawaiano fue el gran vencedor de una gala en la que Jay-Z partía como favorito, pero en la que hubo sorpresa


Redacción / La Voz

No es Prince ni Michael Jackson. Tampoco James Brown, por supuesto. Le queda mucho para alcanzar esos vueltos. Pero, condensados en sus 1,65 metros de estatura, tiene un poco de todos ellos y lo sirve con una efectividad pasmosa. El domingo la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación de Estados Unidos lo reconoció. Los Grammy volvían a Nueva York y el Madison Square Garden fue testigo de la coronación de Bruno Mars como gran estrella global de la música pop. Lo premiaron con seis gramófonos, entre ellos el de mejor disco por 24k Magic y mejor canción por That’s What I Like. No cabe duda: los Grammy 2018 fueron los Grammy de Bruno Mars.

El guion construido previamente no apuntaba en esa dirección. Todos los ojos miraban a un hipotético duelo entre Jay-Z y Kendrick Lamar. El primero, que llegaba con ocho nominaciones, se fue tan de vacío como su esposa Beyoncé el año pasado. El segundo triunfó solo en las categorías de rap (mejor canción, actuación individual, vídeo musical y actuación, este compartido con Rihanna). Por su parte, el proyecto War On Drugs logró el premio al mejor disco de rock; Ed Sheeran, el mejor trabajo de pop e interpretación; y la artista revelación correspondió a Alessia Cara.

La gala coge ritmo

Más allá de los galardonados, la gala de esta 60.ª edición de los Grammy resultó de lo más entretenida. Estupendamente guiada por el cómico James Corden, dotada de ritmo y plagada de buenos momentos, sobresalió en comparación con sus soporíferas predecesoras. Desde el primer momento, con un pirotécnico inicio de la mano de Kendrick Lamar, todo invitaba al optimismo. Luego, una Lady Gaga tocando un piano alado apareció con Mark Ronson. Empezaron con Joanne, pero pronto giraron al Million Reasons con exhibición vocal.

Más tarde, subió al escenario Sam Smith, espléndido. Pero lo sublime llegaría con Childish Gambino, mezclando fragilidad y garra en una interpretación de Terrified majestuosa. Y sí, también surgieron por ahí Luis Fonsi y Daddy Yankee, demostrando que su vilipendiado Despacito es un temazo. En directo, ganó y contagió. Quizá, en justicia, debería haber logrado el premio a la canción del año. Pese a todo, su pase en el Madison Square Garden sonó y resonó a triunfo. Como la industria siga así, no va a quedar más remedio que integrar al regatón en el palmarés.

Uno de los momentos cumbre de la noche llegó con Kesha. Vestida de blanco en consonancia con las rosas del movimiento Time’s Up, eligió con toda la intención Praying, una canción que trata precisamente de un caso de acoso sexual. Arropada por cantantes de diferentes generaciones, la interpretación resultó emocionante y emotiva. Una de las artistas que la acompañó, Camila Cabello, sería quien presentaría otra actuación muy especial. Esta vez en el exterior, con unos U2 que se plantaron a los pies de la Estatua de la Libertad para tocar Get Out Of Your Own Way. Pese a lo flojo del tema, la ubicación les aseguró un trato estelar en todos los noticiarios.

Del resto de la noche cabe destacar el dúo entre Sting y Shaggy. También el de Emmylou Harris y Chris Stapleton recordando a Tom Petty. Y la de Gary Clark Jr. and Jon Batiste tributando a Fats Domino y Chuck Berry.

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