Darío Villanueva defiende la filosofía como armadura contra la posverdad

En su discurso, el director de la RAE recordó situaciones que a lo largo del siglo XX ilustraron ese concepto


redacción / la voz

«La suplantación de la realidad por los signos de la realidad». Esta ha sido una de las formas en las que el vilalbés Darío Villanueva se refirió ayer a la posverdad. Lo hizo en el marco de una conferencia en la sede de la Fundación Barrié en A Coruña, charla que se celebra cada año para reunir a los becarios y exbecarios de la fundación. Villanueva leyó la conferencia como invitado de honor, ya que además de dirigir la Real Academia Española, es desde ayer nuevo vocal de la Junta de Patronato de la Barrié.

En su discurso, Villanueva hizo un alegato en defensa de la filosofía, para que «nuestra vida no se rija solo por las pasiones y las emociones», sino también por la racionalidad de un criterio propio. Vino a decir que, además de la definición (temporal) de la Academia, la posverdad es la presentación de hechos no de forma objetiva, sino influidos por los llamamientos a las emociones.

Y pasó a recordar situaciones que, solo a lo largo del siglo XX, ilustraban ese concepto de la posverdad. Puso muchos y divertidos ejemplos, desde los «hechos alternativos» según los cuales hubo más gente en la toma de posesión de Donald Trump que en la de Barack Obama, o cuando otra vez Trump tuiteó que era el hombre con más portadas en Time, unas 15 (realmente tuvo 11, mientras que Nixon llegó a ocupar la primera del semanario en 55 ocasiones).

En su recorrido, Villanueva incidió en la diferencia entre negar la verdad -en China la temperatura oficial es diez grados inferior a la que marca el termómetro porque a más de 40 grados los trabajadores pueden dejar su puesto- y sustituirla -cuando Reagan contó una historia de heroísmo como real cuando era de una película-. Recordó a Umberto Eco y su conferencia en Bolonia sobre La fuerza de lo falso, donde habló de los errores que cambiaron la historia.

La posverdad es algo más que la mentira sin llegar a ser verdad, y tiene como objetivo «destruir nuestra facultad de discernir». Villanueva citó la broma -y teórico revulsivo- de una televisión francófona de Bélgica al anunciar en un informativo que Flandes había proclamado su independencia de forma unilateral; el 86 % de los televidentes se lo creyeron y el 6 % lo mantuvo incluso después de que se indicase que había sido ficción. En este contexto, no es de extrañar que Villanueva hablase de Cataluña: «Decían que la Cataluña independiente iba a formar parte de la UE, de la OTAN, que proliferarían las empresas deseando radicarse allí y que la aplicación del artículo 155 de la Constitución fue un golpe de Estado». Por cierto, preguntado sobre qué palabra elegiría como término del año, Darío Villanueva apostó por Constitución.

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