Riccardo Muti dirigirá por quinta vez el Concierto de Año Nuevo en Viena

César Wonenburger

CULTURA

Javier del Real

El «mejor director vivo» ha sido elegido por los filarmónicos vieneses para la cita

26 dic 2017 . Actualizado a las 08:13 h.

Desde los destiladores de vodka en Vladivostok hasta el último ferroviario de Mar del Plata -como diría el añorado José Luis Pérez de Arteaga, puntual e informado comentarista del evento para TVE hasta su fallecimiento-, nadie ignora lo que ocurre cada primero de enero, a partir de las 11.15 horas, en la Gran Sala Dorada del Musikverein vienés. Si el mundo no se va al garete antes, el próximo lunes, la Filarmónica de Viena volverá a convocar desde allí a una audiencia planetaria en el tradicional Concierto de Año Nuevo, con sus músicas de la prolífica dinastía Strauss y relacionados.

Esta vez, la Filarmónica, cuyos miembros eligen ellos mismos a quienes tendrán el privilegio de dirigirlos según sus personales criterios, ha decidido apostar sobre seguro. Teniendo en cuenta que el año pasado la elección de Gustavo Dudamel no funcionó como esperaban, ahora se han decidido por un viejo conocido, Riccardo Muti (Nápoles, 1941), el que para su compatriota Paolo Isotta, excrítico estrella del Corriere della sera, es el «mejor director vivo» (si no, está muy cerca).

Una opinión que el otrora influyente periodista -retirado justo cuando comenzó a constatar que la crítica, hoy, cuenta más bien poco-, no ha variado a pesar de las duras palabras que le dedicó a Muti en su reciente y muy interesante libro, Altri canti di Marte (sin editor en España). En unas breves páginas, Isotta acusa a su antiguo compañero de conservatorio de favorecer a su familia desde sus cargos en distintas instituciones musicales, no mostrar interés por la música actual ni contar con artistas italianos como invitados desde que es titular de la Sinfónica de Chicago.