La Voz ofrece este domingo «Música clásica», la cumbre creativa y comercial de Los Limones

1992: un año crucial para el despegue de España... y también para Los Limones. Con «Música clásica» alcanzaron su cénit creativo, con temas clásicos como su himno «Ferrol», respaldado también por el éxito popular. La Voz ofrece mañana este álbum en una edición especial, dentro de su colección de lo mejor del pop y el rock de Galicia.

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La Voz ofrece mañana «Música clásica», la cumbre creativa y comercial de Los Limones Con temas clásicos como su himno «Ferrol» el grupo quería, según el cantante Santi Santos transmitir un mensaje de esperanza. En el momento resultó rompedor el uso de la gaita y la steel guitar

Redacción / La Voz

Hay años para el recuerdo. 1992 es uno de ellos. Con toda seguridad, para los componentes de Los Limones: aquel año el conjunto ferrolano entregó una obra que unía éxito creativo y comercial, Música clásica. La Voz ofrece mañana este álbum a sus lectores por 7,95 euros -más el cupón en el lomo del diario-, dentro de su colección de lo mejor del rock y el pop gallegos y que cuenta con el patrocinio de Estrella Galicia. Música clásica recogió algunos temas que son imprescindibles en el repertorio de la banda, empezando por El canto de la sirena, proyectado a toda España. No faltan tampoco El hechizo o Inocentes, pero, sobre todo, hay una canción que ha acabado por convertirse en un himno: Ferrol, toda una reivindicación de un lugar y de una generación, la de la reconversión.

Santi Santos: «Queríamos transmitir un mensaje de esperanza»

El líder de Los Limones recuerda lo rompedor que resultó el uso de la gaita y la steel guitar en el álbum

beatriz antón

Santi Santos responde al teléfono en Madrid -donde vive desde hace años- y, en menos de un pispás, su corazón y su mente retroceden veinticinco años atrás para plantarse en aquel 1992 repleto de triunfos y aplausos. Aunque Los Limones ya habían saboreado el éxito con sus anteriores trabajos (Limones del Caribe, Sube la marea y Donde acaba el mar), nada comparable con la eufórica y efusiva acogida que tuvieron temas de Música clásica como El canto de la sirena o Ferrol, que lograron auparse a lo más alto de las listas de ventas. «De repente nos convertimos en el grupo de moda y de la noche a la mañana nos vimos tocando en la Expo de Sevilla, en el pabellón del Real Madrid o inaugurando los primeros programas de la TVG. El primer careto que salió en Luar fue el mío, y también fui yo el primer concursante de Supermartes», recuerda entre risas el líder de la formación.

Musicalmente, el trabajo seguía la misma línea clásica de pop-rock de sus anteriores discos -de ahí el título del álbum-, pero al mismo tiempo resultó muy rompedor. ¿Por qué? Sobre todo, por el original sonido de la steel guitar del gran Álvaro Lamas -uno de los pioneros y mejores intérpretes de este instrumento en España-, pero también por la mágica gaita del mugardés Fran Rey, inolvidable ya para siempre en los primeros acordes del mítico Ferrol. «Por aquel entonces Carlos Núñez todavía no era conocido y el hecho de introducir una gaita en una canción pop con la técnica del portamento fue algo novedoso que llamó muchísimo la atención», explica Santos.

Rebobinando en la memoria para dar con la génesis de aquella canción -hoy ya ascendida a la categoría de himno-, el líder de Los Limones recuerda que parió su letra y música como un «canto de orgullo» hacia un Ferrol que por aquel entonces sufría las embestidas de la segunda reconversión naval. «Al principio hubo algunas personas que no entendieron la canción y la vieron como una crítica a la ciudad, cuando realmente era todo lo contrario, pero por suerte fueron las menos», explica el músico, al tiempo que desvela que el título del tema se debe a Pepe Ramos (guitarra), integrante de aquellos Limones en los que también militaban Álvaro Lamas (steel guitar), Rafa Pereira (bajo), Andrés Pita (guitarra), Pipo García (batería) y Fran Rey (piano y gaita).

Aunque tal vez Ferrol y El canto de la sirena eclipsaron al resto de temas de Música clásica, Santi Santos también tiene palabras de orgullo para otras canciones del disco como Cuento de Isabel, Inocentes o aquel «alegato ecológico limonero» que fue Lluvia. «Éramos tan jóvenes e inocentes que pensábamos que tocando una canción íbamos a ser capaces de hacer llover», dice nostálgico Santos.

Para el líder de Los Limones, Música clásica representa la banda sonora de una «época maravillosa» en lo personal, aunque por aquel entonces la realidad se empeñase en mostrar su cara más fea: «La cosa estaba mal, resultaba fácil dejarse llevar por el pesimismo, y con este disco quisimos transmitir un mensaje de esperanza». Lo lograron con temas que tocaron el corazón de muchos, como aquel Ferrol que ya es patrimonio de todos. «Como decía Yosi, de Los Suaves, las canciones no son de nadie, son del pueblo».

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