La orquesta del pórtico de la Gloria conecta las músicas culta y tradicional

Montse García Iglesias
Montse garcía SANTIAGO / LA VOZ

CULTURA

PACO RODRÍGUEZ

Carlos Núñez y Jordi Savall dirigieron el concierto con los instrumentos que figuran en la obra del maestro Mateo

23 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

El sonido de la gaita y el organistrum, el instrumento que preside el pórtico de la Gloria, interpretando música del Códice Calixtino. Una metáfora para incidir en la conexión que existe en Galicia entre las músicas culta y tradicional para abrir el concierto en el que los instrumentos presentes en la obra del maestro Mateo sonaban por segunda vez en la historia todos juntos. El mismo escenario que hace un año, pero con variaciones en el repertorio y en los intérpretes. Esta vez, junto a Carlos Núñez participó en la dirección Jordi Savall, uno de los máximos referentes en música antigua, que llegó acompañado de su grupo Hespèrion XXI. Fue el broche a los actos programados con motivo del 30.º aniversario de la declaración del Camino de Santiago como primer itinerario cultural europeo por la Unesco.

La orquesta del Pórtico no se hizo esperar. Para la segunda pieza, arpas, fídulas, salterios, laúdes, rotas y trompetas avanzaron con paso firme por la basílica para continuar con el repertorio e interpretar el Dum paterfamilias junto al coro Capela de Música da Catedral. Fue el primero de los momentos álgidos de un concierto «con un mensaje de concordia y respeto», destacó Savall, que tocó una fídula del pórtico, entre otros instrumentos. Pero hubo más en un menú en el que no faltaron algunas de las Cantigas de Santa María, de Alfonso X el Sabio, así como piezas tradicionales relacionadas con el culto al Apóstol Santiago vinculadas a tradiciones musicales de Noruega, Dinamarca, Países Bajos y Gran Bretaña.

El bloque central fue para la interpretación de las cantigas de Martin Codax. Voces de muy diferente estilos, desde Dulce Pontes a las pandereteiras Xiradelas. Fueron las piezas más aplaudidas de la noche, por un público que abarrotaba el templo compostelano.