Altura formal, nulidad emocional

«El secreto de Marrowbone», ópera del director Sergio G. Sánchez.


El debate es (casi) tan viejo como el propio cine y se refiere a la permanente vampirización de sus tramas o, si se prefiere, a lo cara que va la originalidad. Cara no, carísima… Para quien tenga saturada la retina de años y años de películas cada vez le resulta más difícil hallar savia nueva en los guiones. No digamos buscar emoción. Porque a eso vamos a una sala, a divertirnos, que es una variante del ánimo. El secreto de Marrowbone ya la hemos visto en Psicosis (Hitchcock, 1960), Los otros (Amenábar, 2001), El sexto sentido (Shyamalan, 1999) y alguno más. Podrá decirse, bueno ¿y qué? Pues en principio, aun tratándose de una ópera prima y con eso concediendo una cierta indulgencia al resultado, reivindicamos la originalidad, por mucho oficio previo que su director tenga como guionista, en El orfanato -con algunos trazos comunes a esta-, Lo imposible o Palmeras en la nieve, filmes afortunados en taquilla.

Uno no puede evitar un desfile de lugares comunes por la trama, con cuatro hermanos y su madre que llegan a la deprimida granja familiar huyendo de algo. Pero, además, aquella casona solitaria esconde algún secreto abocado a un desenlace que intenta impactar en el espectador. Y el recurso a los espejos… Puede que sorprenda al cliente teen o al consumidor ocasional, pero no al avezado en el género. Una de las principales razones está en su condición de argamasa con refritos, olvidándose la emoción a favor de la eficiencia narrativa, que ahí funciona, solo faltaría. Luce sin duda envoltorio de cine canónico y bien facturado, pero también impersonal. El recurso a actores foráneos de cara al mercado anglosajón y haberla ambientado en unos tempranos años sesenta en algún lugar de Estados Unidos le resta identidad, aun siendo esa una aspiración de su autor. Cuidada dirección de arte -los exteriores asturianos dan el pego-, buena foto y música ajustada, pero se aprecia todo tan medido y calculado que contribuye a esa frialdad emocional, cuando esta película, un drama con pizcas de terror psicológico y del otro, tanto necesita lo contrario.

«MARROWBONE»

España, 2017.

Director: Sergio G. Sánchez.

Intérpretes: Anya Taylor-Joy, George MacKay, Mia Goth, Charlie Heaton, Matthew Stagg, Kyle Soler, Nicola Harrison, Tom Fisher.

Terror.

109 minutos.

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