«Colocarse con alcohol y drogas para combatir es tan viejo como la guerra»

CULTURA

BENITO ORDOÑEZ

El autor aporta una visión rigurosa y nueva sobre el uso de estupefacientes por los ejércitos y los combatientes

12 nov 2017 . Actualizado a las 10:29 h.

El uso de estupefacientes por los ejércitos a lo largo de la historia es un tema muy poco estudiado. Lukasz Kamienski (Cracovia, 1976), profesor en la Facultad de Estudios Políticos e Internacionales de la Universidad Jaguelónica de Polonia, ofrece una nueva visión del papel que han desempeñado en la guerra, desde los griegos que consumían vino mezclado con opio a los actuales pilotos de cazabombarderos estadounidenses, que consumen pastillas go y los niños soldados que combaten drogados. El resultado de sus investigaciones es Las drogas en la guerra. Una historia global (Crítica), en el que aborda el empleo de sustancias como el alcohol, el opio, la cocaína, la heroína, el hachís, la metanfetamina o captagón para tratar de mejorar el rendimiento de los combatientes, reducir el estrés o vencer el miedo.

-¿Qué importancia ha tenido el uso de las drogas en las guerras?

-Sin conocer el uso de las drogas en las guerras no se puede tener una imagen completa de las mismas, ya que no ha sido una excepción sino algo habitual en diferentes épocas y lugares del mundo y ha jugado un papel importante. Pero los historiadores académicos lo han ignorado. Ya los griegos y los romanos tomaban vino antes de las batallas y algunos combatían totalmente borrachos. Desde entonces el alcohol ha sido la droga más popular en los ejércitos. Pero se han utilizado prácticamente todas. Distribuidas por los jefes militares o consumidas por voluntad de los propios soldados. Colocarse para combatir con alcohol y drogas es tan viejo como la propia guerra. El homo sapiens es igual a homo furens más homo narcoticus.

-¿Qué drogas se utilizaron en la Segunda Guerra Mundial?

-Los soldados alemanes consumían masivamente metanfetamina, comercializada bajo el nombre de Pervitin, lo que contribuyó a su éxito en la guerra relámpago en 1940. Los aliados se ponían con benzedrina.