Leticia Dolera le para los pies a Mario Vaquerizo

C. Barbería

CULTURA

La actriz arremete contra el marido de Alaska tras sus desafortunadas declaraciones sobre el tema del acoso sexual: «Esto es cultura de la violación»

09 nov 2017 . Actualizado a las 20:04 h.

«La que se deja acosar es tonta por no cortar el rollo», consideró Mario Vaquerizo hace un par de días. Esta valoración sobre los testimonios de acoso sexual en la industria del cine, que al marido de Alaska debió parecerle brillante, rotunda, franca incluso, ha sacado de sus casillas a Leticia Dolera, actriz y firme defensora de los derechos de la mujer. Vaquerizo se ha metido en un buen jardín. Tras conocer su opinión sobre la proliferación de casos de acoso, la intérprete le ha reprochado que sus palabras no son más que «cultura de la violación».

Así lo expresó a través de sus stories de Instagram  Dolera, quien estas últimas semanas se ha alzado como una de las voces más críticas con todos aquellos que recelan de la aparición de tantas víctimas. «Las denuncias de acoso no son una moda», sentenció el viernes pasado en su cuenta oficial de Twitter. Conoce el tema de primera mano. Dos semanas antes, publicaba en Eldiario.es un extenso texto en el que denunciaba los abusos que sufrió a lo largo de su carrera y la complicidad silenciosa de algunos compañeros de trabajo. Instaba en el mismo a todas las mujeres a no acostumbrarse a vivir con miedo. 

«Ahora se habla del caso de Harvey Weinstein, pero no es solo este tipo con poder y dinero, son Woody Allen y Oliver Stone defendiéndole. Es Bill Cosby y los 50 testimonios de agresión y es Bill Cosby no siendo declarado culpable por la incapacidad del jurado popular de ponerse de acuerdo. Es James Toback, director de cine, a quien 40 mujeres han denunciado hace poco por abusos y violaciones. Sí, las víctimas tienen que denunciar en grupo porque de lo contrario se duda automáticamente de su testimonio ( aprendamos, chicas, que la unión hace la fuerza) y pueden incluso acabar siendo ellas las denunciadas por difamación. [...] Es el escándalo machista vestido de normalidad. Quitémosle de una vez por todas el disfraz».