A Coruña / La Voz

«Creemos que el sistema que hay en estos momentos de gestión del patrimonio no es sostenible y esa insostenibilidad está patente en el hecho de que más del 80 % de los yacimientos arqueológicos que hay en Galicia no tienen un plan de mantenimiento por parte de los técnicos. Eso es por el coste económico que supone para los ayuntamientos pequeños las intervenciones y el mantenimiento del patrimonio arqueológico». Esto explica Marco Antonio Rivas, presidente del que puede considerarse el primer colegio de arqueólogos de Galicia, aunque técnicamente el nombre sea Sección de Arqueología del Colegio de Licenciados en Filosofía y Letras. Desde su constitución, antes del verano, los responsables de este colectivo se han reunido con representantes de los partidos políticos para trasladarles su situación y la de la arqueología en Galicia.

Rivas argumenta: «En la administración local no hay técnicos en la protección del patrimonio arqueológico y eso redunda en que en muchos ayuntamientos este patrimonio, que es invisible, está en una situación de desamparo. Por ejemplo, un ayuntamiento como el de A Coruña que tiene 22 yacimientos tiene un arqueólogo municipal y otros como... A Estrada, que tiene más de cien yacimientos catalogados, no tiene arqueólogo municipal». Sostiene que es una situación «muy grave» y apunta como solución el acuerdo entre varios municipios para contratar arqueólogos y tratar de frenar así el deterioro de yacimientos en los que, además, se hizo un gasto importante en su día.

Bienes públicos

Eucaliptos de 30 centímetros encima de mámoas. El coste del sistema actual de las excavaciones «no es sostenible y por eso hay que buscar los medios de hacerlo sostenible», explica Rivas. Considera que no se puede cargar en los promotores «el cien por cien del coste de unas intervenciones arqueológicas que son un bien público». Reconoce que esta propuesta es también un intento de «lavado de cara» de los arqueólogos, «que parece que llegamos con un impuesto revolucionario porque nuestro trabajo no tiene una repercusión social en muchos casos y esa dinámica hay que romperla pero no por nuestro trabajo sino por la supervivencia de los yacimientos». En este sentido apunta un detalle de su experiencia: «A veces voy por el monte y veo mámoas que están catalogadas y tienen encima un eucalipto de 30 o 40 centímetros de diámetro. O sea que llevan años creciendo. ¿Por qué ocurre? Porque no hay un técnico que lo controle, nadie se preocupa».

Costes

Un IVA del 21 al 4 %. La intención de contar con una mayor presencia de estos profesionales en la administración local busca «que podamos defender a los promotores en el sentido de que creemos que es injusto que paguen el 21 % de IVA cuando el único beneficiario de las excavaciones arqueológicas es la Administración y, por lo tanto, la sociedad». Por este motivo, «vamos a defender que haya un IVA superreducido del 4 % para las intervenciones arqueológicas». Esto supondría una reducción de los costes que puede repercutir en el propio patrimonio arqueológico.

Patrimonio

Diez mil yacimientos catalogados y ni 100 arqueólogos. «Hay 313 ayuntamientos en Galicia, con una media de solo diez yacimientos por cada uno te salen ya más de 3.000. Yo creo que puede haber unos 10.000 yacimientos catalogados en Galicia», calcula Marco Antonio Rivas. Pero arqueólogos que trabajen en la Administración «entre la Xunta y los concellos, no llegamos a cien». Y resume: «el problema es que la destrucción de un yacimiento arqueológico es irreversible: una edificación se puede recuperar pero el yacimiento no».

Un colectivo que llegó al 60 % de paro

Evoca Marco Antonio Rivas como en la arqueología se generalizó el discurso de que no había trabajo debido a la crisis de la construcción «porque hasta el año 2007, o 2008, la mayor parte de los arqueólogos de Galicia vivían de las obras ligadas al mundo de la construcción. Eso hizo que cuando la crisis estaba en su momento más álgido hubiera un índice de paro del 60 %.

En la actualidad, «no tenemos datos pero puede haber unas 300 personas tituladas en arqueología. Es un trabajo temporal, muy poco agradecido. Mucha gente que no consigue una estabilidad laboral en la arqueología decide dejarlo porque no ve futuro».

La titulación es también uno de los puntos de batalla puesto en algunos casos, Ayuntamiento de Ferrol y Diputación coruñesa, convocaron plazas de arqueólogos a las que «solo podían presentarse licenciados en Historia, con estudios de prehistoria», explica Rivas. Y detalla que en el campus de A Coruña hay un laboratorio de arqueología «que supuestamente forma a gente con esa salida laboral y luego la Administración los tacha de la lista y no les deja coger experiencia».

Otro problema que denuncian es que muchas veces los museos carecen de capacidad para albergar las piezas encontradas en un yacimiento y también de técnicos que puedan estudiar las mismas, que acaban casi olvidadas.

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«Esta gestión del patrimonio es insostenible»