«Cada retrato es un autorretrato»

Lita Cabellut expone en el MAC su «Testimonio», obras con las que elabora un poemario de sus inquietudes vitales


A Coruña / la Voz

Lita Cabellut pinta la vida que es «el nervio» de su obra. Lo hace con la pasión con la que respondió «síííí...» a la propuesta de protagonizar una exposición en el MAC coruñés. Ocurrió hace dos años y «cuando entré en estas salas lo que me impresionó muchísimo fue el espacio, la posibilidad arquitectónica que tiene para contar un poema de seis partes, porque son seis salas», evocaba ayer, poco antes de que al anochecer el Museo de Arte Contemporáneo Gas Natural Fenosa se quedara pequeño para acoger a todas las personas que querían asistir a la inauguración de Testimonio.

«El título lo dice todo porque yo pensé ''qué bonito sería traer por primera vez a España una exposición completa de un tema autobiográfico, que sea una especie de dejarme conocer''», explicaba la artista española más internacional con palabras que acompañaba de unas manos que parecen esculpir el aire.

«En cada sala hay una circunstancia mía, que me preocupa, que me conmueve, que me hace feliz, que me pone triste, que me hace intensamente grande, que me hace pequeña... Todas tienen esos aspectos que como persona tengo la fortuna de haber vivido y de poder trabajar con ellos», decía Lita, acompañada de su hijo Arian, autor de la escultura que abre la exposición, y del comisario de la misma, Antón Castro.

La mayor parte de las obras expuestas son retratos craquelados: «Cada retrato es un autorretrato porque la empatía no va más lejos que nuestra capacidad de entendimiento y sentimiento propios», indicaba la artista. Y concluía esta perspectiva: «Pintándote a ti intento entenderme a mí. No creo que seamos capaces de pintar el retrato de alguien, somos capaces de acercarnos a un sentimiento y así interpretar lo que estamos sintiendo nosotros. El dolor siempre es ajeno, la felicidad siempre es ajena». 

La fuerza de la fragilidad

Cabellut hacía un recorrido por las 60 obras e instalaciones que integran este proyecto, de las cuales 40 son inéditas. «Esta sala es la de la existencia, donde se ve la fragilidad, que es algo que se representa mucho en mi obra; es esa parte que me conmueve tanto de las personas. Para mí ser frágil es ser muy fuerte, porque ser frágil es un acto de valentía, es desnudarse, es estar abierto a que la gente te acepte y te vea como eres. Hay que ser muy valiente para eso». En la sala de la verdad están «mis materiales y yo, todo lo que tiene que ver conmigo, con lo que es el día a día: en mi trabajo hay rostros pero una gran parte de obra son rastros. He traído los rastros, mis paletas, pinceles, un trocito de mi suelo y mis rodillos». Y es que reprodujo un pedazo de su estudio de La Haya.

Sobre la sala Silencio blanco decía: «Todos sabéis que soy una niña de la calle y toda la historia mía infantil, que no es importante ahora hablar de ello. Esa sala es una especie de altavoz para todos los niños que no tienen voz, es una sala que duele porque es confrontante, pero he intentado vestirla con poesía, con algo que siempre queda: el dolor a veces es necesario para que nuestra ética se despierte. Estamos demasiado ocupados en poner la ética en cosas que no nos hacen mejores personas».

El grito animal es la sala que más gusto le da presentar, porque ahí pone «el entusiasmo y la fe» que tiene en los jóvenes, porque los ha representado «con una especie de cuernos, unos atributos en la cabeza, donde se necesitan, para romper muros, para romper constituciones, para romper cosas que ya no le sirven a la sociedad». En Los trapecistas de la ciudad la artista muestra a las gentes de la noche, «que son los héroes de la calle. Sobreviven».

La exposición, abierta hasta el 1 de abril del 2018, se completa con la sala de los magos: «Nosotros tenemos poder sobre la magia, que es algo que nos hace sentir libres. La magia es indispensable en el ser humano».

«No me siento artista según a qué horas. Crear es algo irremediable, no hay un horario»

Hong Kong, París, Barcelona y A Coruña. Son los lugares donde tendrá expuesta su obra en las próximas semanas Lita Cabellut, una mujer para la que ser artista es parte de su día. «Mi vida no es decir ''tengo un trabajo''. Me levanto por la mañana, me tomo el café y no estoy pensando si estoy trabajando o no, es lo mismo, es una especie de continuidad de la creación con la vida. No me siento artista según a qué horas. Crear es algo irremediable; cuando eres una persona que tienes necesidad de crear no hay horario, no hay días, no hay dolores que puedan parar esa necesidad de hacer lo importante».

Sobre las obras expuestas, indicaba Cabellut que son todas elaboradas en los últimos dos años y para ellas ha elegido algunos modelos que había usado en algunas series anteriores porque le parecían especiales. Por ejemplo, un mago que había sido modelo de Sancho Panza. Algunas de las personas que son sus modelos la acompañaban ayer y la artista detallaba que su trabajo con ellos «es algo muy físico porque a veces los tengo que vestir, que pintar... Primero pregunto si puedo tocar porque necesito tocar físicamente a mi modelo, para sentir lo que veo y para asegurar lo que siento». Detallaba asimismo que tiene sus musas, modelos con los que trabaja habitualmente y de hecho en la exposición puede verse uno de ellos «repetido hasta tres veces».

En cuanto a las ciudades donde está exponiendo o lo hará próximamente, comentaba Cabellut que ha hecho también la escenografía de una ópera y tiene proyectado realizar otra, que París ya es una ciudad en la que ha expuesto «muchas veces», pero matiza: «España es mi lenguaje, mi expresión, es estar en casa».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos
Comentarios

«Cada retrato es un autorretrato»