El mural de Urbano Lugrís «Vista de A Coruña 1669», bien de interés cultural

El Consello da Xunta aprobará hoy una declaración demandada desde hace años


A Coruña / La Voz

Máxima protección. Es la que acordará hoy el Consello de la Xunta para el mural de Urbano Lugrís que durante años estuvo en la cafetería Vecchio, de la calle Real de A Coruña, y ahora está a poca distancia, en la sede de Abanca (el acceso está en la calle Olmos). El Gobierno gallego tiene previsto declarar esta obra bien de interés cultural (BIC), satisfaciendo así una demanda de garantías que empezó a plantearse en el 2010 por el estudio Mas Arquitectura, impulsor de la Asociación Cultural O Mural. También el ex ministro de Cultura César Antonio Molina había reclamado medidas ante el deterioro de la obra.

La Real Academia de Belas Artes, el Consello da Cultura Galega o el Museo de Belas Artes han sido algunos de los organismos que han sido consultados por la Xunta y todos informaron favorablemente esta declaración. El hecho de que sea un BIC servirá para tutelar la conservación de una pieza de 9 metros de largo por 2,35 de alto y que se pueda visitar a diario en su actual emplazamiento. Aunque siempre se conoció como el mural, desde el año pasado, una vez que Abanca financió su traslado y su restauración, pasó a ser bautizado como Vista de A Coruña 1669. Y es que una investigación del periodista Rubén Ventureira vincula esta creación con la primera panorámica de la ciudad que pintó Pier María Baldi y cuyo original está en Florencia: «Sin lugar a dudas, Urbano Lugrís tenía delante un ejemplar de la obra realizada por Baldi en 1669 cuando, en 1952, ejecuta el mural de la calle Real». La obra de Baldi se había publicado en 1933 en el libro Viaje de Cosme de Médicis por España y Portugal (1668-1669). Ventureira propuso el nombre que ahora tiene el mural: Vista de A Coruña 1669.

Pintado para una oficina del Banco Hispano Suizo, acabó en Abanca

Fernando Suárez era botones de la oficina que el Banco Hispano Suizo abrió en la calle Real de A Coruña en el verano de 1952. Allí fue no solo testigo de cómo Urbano Lugrís pintaba hasta tres murales para decorar el local sino que en un momento dado tuvo que cumplir el recado de solicitar al artista que agilizara la tarea. Tal y como muestra una fotografía de Alberto Martí, inicialmente el mural seguía por la primera planta del inmueble, pero ese tramo se ha perdido. Pasados los años, la oficina bancaria se convirtió en cafetería, el Vecchio, de la que formó parte una obra considerada como «una de las cumbres del surrealismo gallego de mediados del siglo XX». Fue en el 2010 cuando empezaron a levantarse voces demandando apoyos para restaurar un mural que empezaba a dar muestras de falta grave de conservación, por no hablar de los daños causados por los restos de una taza de chocolate que un cliente arrojó durante una alegre celebración.

O Mural pidió en el 2013 la declaración de BIC y, tras el cierre del café, en el verano del 2015, Abanca se hizo cargo del mural y del complejo traslado (incluyó parte de la pared) a su sede, con lo que la obra regresaba a sus orígenes: una oficina bancaria.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
7 votos
Comentarios

El mural de Urbano Lugrís «Vista de A Coruña 1669», bien de interés cultural