El vigués que convirtió en arte el hierro oxidado

manu otero VIGO / LA VOZ

CULTURA

M.MORALEJO

El pintor y escultor Pedro Solveira trabajó múltiples materiales y expuso su obra en museos de todo el mundo

29 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Pedro Solveira, el genio vigués que convirtió el óxido de hierro en arte, falleció ayer a los 84 años víctima de un cáncer en su casa de A Guarda, donde tenía un estudio. Buena parte de su obra pictórica y escultórica la realizó trabajando con metales, pero lo tuvo que dejar hace una década porque los aerosoles de la cocción de estos materiales, necesaria para su manipulación, «eran peligrosos para mi salud, los dejé por prescripción médica», admitía el artista en una entrevista en La Voz antes de la inauguración de una exposición en Vigo en el 2008.

Pero su obra es mucho más que oxidaciones sobre hierro cincelado. Nacido en el 1932 en el barrio de Teis, se ganó la vida trabajando en la fábrica de latas para conservas La Metalúrgica, en el departamento de diseño y dibujo. Al alcanzar la mayoría de edad, emigró a Madrid para avanzar en sus conocimientos sobre pintura y luego amplió su formación en París. Sus primeras obras fueron con acuarelas y al óleo, pero pronto encontró su lugar en el hierro.

Su espíritu innovador lo llevó a seguir buscando nuevas formas de expresión. Y ya en una etapa más madura trabajó con materiales como el metacrilato, las sílices, los espejos o la madera. Esta última lo transportó de nuevo a su niñez. Parte de su infancia transcurre en una carpintería de ribera en el barrio de Ríos y, para cerrar el círculo, otra etapa de su obra se fundamentó dando protagonismo preferente a la madera.