Marcos Martinón-Torres: «Las armas de los guerreros de Xian están perfectamente afiladas»

Sara R. Estella PEKÍN

CULTURA

El investigador ourensano estudia el ejército de terracota desde hace diez años

04 abr 2019 . Actualizado a las 20:22 h.

La historia de la batalla contra la muerte del primer emperador de China se cuenta con acento gallego. Desde hace una década, el arqueólogo Marcos Martinón-Torres (Ourense, 1977), catedrático del Instituto de Arqueología del University College de Londres, investiga cada hallazgo que se obtiene en el examen de los miles de guerreros de terracota de Xian.

-Después de diez años estudiándolo al detalle, ¿qué es lo que más le sorprende de este yacimiento?

-Lo más sorprendente es que, a pesar de venir todos los años y tener un acceso privilegiado, siempre hay cosas nuevas y retos nuevos. Una de las cosas que descubrimos analizando las armas que tienen filo es que, si las pones bajo el microscopio, ves unas estrías perfectamente rectas y paralelas que son diagnóstico del uso de un instrumento de afilar rotatorio. Es la primera vez en la historia que se documenta este tipo de instrumento y tiene la broma de que venga un ourensano aquí a descubrir esto, porque a los ourensanos nos llaman afiladores. Más allá de la anécdota, demuestra que no se escatimó ningún tipo de esfuerzo en la creación de este ejército y las armas son reales y letales.

-¿Cuál es la principal línea de investigación que desarrolla su equipo?

-Cómo se creó este ejército es una de las preguntas fundamentales de nuestro proyecto. Cómo fue posible conjugar de una manera tan armónica todos los conocimientos tecnológicos, toda la sensibilidad artística y todos los recursos materiales y humanos que permitieran crear algo tan único y tan grande. El descubrimiento global que sorprende es que todo esto no fue construido por una gran cadena de trabajo divida en unidades especializadas para cabezas, manos, etcétera. Parece ser que había muchos talleres pequeños operando por separado, probablemente con un control de calidad común.