Chandler, el «exiliado inglés» que retrató el lado sórdido de la sociedad de EE.UU.

Rescatan la biografía clásica de MacShane sobre uno de los padres de la novela negra

El rostro de Marlowe. Fotograma del filme de Howard Hawks «El sueño eterno», en el que Humphrey bogart encarnó al detective privado Philip Marlowe, asocaido ya para siempre al rostro del mítico actor neoyorquino.
El rostro de Marlowe. Fotograma del filme de Howard Hawks «El sueño eterno», en el que Humphrey bogart encarnó al detective privado Philip Marlowe, asocaido ya para siempre al rostro del mítico actor neoyorquino.

Redacción / La Voz

Impera la imagen de él como un gran cínico, extraída en ocasiones de su mayor creación -el detective privado Philip Marlowe- y también de sus intervenciones públicas, cuajadas en la expresión rotunda de sus ideas literarias. En uno de los retratos que Raymond Chandler (Chicago, 1888-La Jolla, California, 1959) hace de su investigador deja algunas claves de sí mismo: «Marlowe es la mente americana; una gran dosis de tosco realismo, un poco de vulgaridad, un mucho de estridente ingenio, un fuerte matiz de puro sentimentalismo, un océano de expresiones vernáculas y un alcance completo inesperado de la sensibilidad». También era Chandler un hombre inseguro y un romántico, una persona sensible que añoraba su exquisita educación inglesa y sus estancias europeas. Había vivido allí e incluso se consideraba un exiliado: «Anhelo volver», afirmaba. En Londres, además, se sentía reconocido: «En Inglaterra soy un autor. En los Estados Unidos, solo un escritor de novelas de misterio. No sé decirle por qué», admitía al editor de Boston Paul Brooks.

Estos indicios pueden explicar mejor al hombre que manifestaba el entregado amor que profesaba a su esposa Cissy: «Durante treinta años, diez meses y cuatro días, fue la luz de mi vida, mi única ambición. Todo lo demás que hice no fue más que fuego para que ella se calentara las manos».

Retrato del escritor Raymond Chandler, creador del personaje.
Retrato del escritor Raymond Chandler, creador del personaje.

Chandler -cuyo reinado sobre la novela negra solo disputa su admirado maestro Dashiell Hammett- fue un escritor tardío. Solo aceptó dedicarse a su vocación cuando -ya mediada la cuarentena- el alcoholismo hizo evidente que no podía cumplir sus obligaciones profesionales en distintas compañías relacionadas con el negocio del petróleo. El conocimiento de su vida sigue plagado de lugares comunes, por lo que resulta tan necesario y oportuno el rescate por el sello Alrevés de la biografía escrita por Frank MacShane en 1976, todo un clásico perdido desde que Bruguera lo editó hace 40 años, en 1977.

Un Chandler muy bien definido recrea también el escritor uruguayo Hiber Conteris (Paysandú, 1933) en su excelente novela El diez por ciento de tu vida (Editorial Yulca), en la que pone en marcha una nueva aventura de Marlowe y hace cohabitar en aquella California, con gran fortuna y naturalidad, al investigador y al novelista. Conteris, por cierto, exprime confesa y felizmente -como fuente- la obra de MacShane e integra en la acción, en forma de diálogos, reflexiones literales sobre su obra y el hecho de escribir. «La diferencia no radica en el género de novelas que uno escribe; la única distinción válida es la que separa a los buenos de los malos escritores», dice a Marlowe entre whiskis y volutas de humo.

Y Chandler era de los buenos. Él absorbió la poesía de Los Ángeles, de la ciudad moderna, «sin la menor continencia; se había emborrachado con ella, antes de vomitarla en su escritura». Así reflexiona el Marlowe de Conteris sobre cómo el exiliado inglés había retratado como nadie el lado sórdido de la sociedad de EE.UU.

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Chandler, el «exiliado inglés» que retrató el lado sórdido de la sociedad de EE.UU.