Las grandes leyendas del cine que han rechazado acudir a la gala de los Oscars

Woody Allen prefiere quedarse con su clarinete, Marlon Brando envió a una india a leer un discurso, Paul Newman perdió el interés tras varios fracasos...


La estatuilla dorada es el gran premio del cine. Un Oscar supone el mayor reconocimiento para todos los profesionales del sector, desde maquilladores y guionistas hasta actores o directores. Además del enorme prestigio que da el simple hecho de poder presumir de una figura de estas en la repisa junto al televisor, resultar el elegido por el jurado también supone una importante inyección económica, ya que a pesar de que los premios no cuentan con ningún tipo de dotación directa, todas los proyectos galardonados acceden al mejor de los escaparates y comienzan a ingresar dinero mediante vías secundarias.

Sin embargo, no todos han querido o podido subirse al escenario para recoger la codiciada estatuilla. Estos son algunos de los ejemplos más populares. 

Marlon Brando

Una de las acciones de protesta más famosas fue la protagonizada por Marlon Brando en la gala de 1973. Distinguido con el premio a mejor actor por su papel de Vito Corleone, en una interpretación que ha pasado a la historia del cine, Brando se negó a acudir a la ceremonia. En su lugar envió a Sacheen Littlefeather, una indígena que leyó un discurso en el que rechazaba el premio en nombre del actor por el maltrato por parte de la industria del cine a los indios norteamericanos.  

Polanski 

El director falló a la ceremonia del 2003, en la que resultó distinguido por El Pianista. En este caso le hubiese gustado dar el discurso ante sus compañeros, pero Roman Polanski tiene asuntos pendientes con la justicia estadounidense debido a una presunta violación cometida en 1977. Así, al director polaco no le quedó más remedio que enviar a su amigo Harrison Ford a recoger el premio en su nombre.  

Woody Allen 

El guionista y director neoyorquino tiene auténtica alergia a este tipo de eventos. No acudió a la ceremonia de 1978, edición en la que se llevó cuatro estatuillas por Annie Hall. La única excepción fue en el 2002, coincidiendo con el ataque a las Torres Gemelas, cuando sí se vistió el esmoquin. 

Las razones que ha esgrimido para fallar sistemáticamente al evento que se celebra en el Kodak Theatre (Dolby Theatre) han sido diversas. En 1978 comentó que sencillamente «se había olvidado». Otros años ha preferido dedicar esa noche a tocar el clarinete. 

 

Paul Newman 

A esta leyenda del cine se le resistía el premio. A pesar de sus múltiples nominaciones, Newman no se hizo con el galardón hasta 1987 por El color del dinero. Ya entrado en años, declaró a la Asociated Press que «Es como perseguir a una mujer hermosa durante 80 años. Finalmente accede y ?tú dices: 'Lo siento, estoy cansado'. 

Michael Caine 

Michael Caine rechazó su primer Oscar (mejor actor de reparto por Hannah y sus hermanas). Se encontraba muy ocupado en el rodaje de la segunda parte de Tiburón, un auténtico fiasco. En la ceremonia del año pasado, marcada por los profesionales negros, que mostraron su descontento con las pocas nominaciones que reciben sistemáticamente, el británico echó gasolina al fuego: «No no puedes votar por un actor solo porque sea negro». 

Katharine Hepburn 

La actriz estadounidense acumuló 12 nominaciones y cuatro premio, la más agraciada en la historia de los premios del cine. Tan solo se presentó en la ceremonia en una ocasión, y no fue para recoger la estatuilla, sino para entregarla. Lo hizo en 1974 para reconocer la trayectoria de Lawrence Weingarten.  

Elizabeth Taylor  

Otra de las grandes leyendas del cine que también tuvo sus desencuentros con la ceremonia. Elyzabeth Taylor no acudió a la gala de 1966, convencida por Richard Burton, por entonces su pareja, que no su marido, quien ya había perdido cuatro veces y tenía miedo de volver a quedarse con la miel en las labios. Ganó por su papel de Marta en ¿Quién teme a Virginia Woolf? 

Stanley Kubrick 

A pesar de haber firmado varias de las grandes obras maestras de la historia del cine, Stanley Kubrik jamás ganó el premio a mejor director. Sí se lo levó a casa por los efectos especiales de 2001: Odisea en el espacio. No se persentó y Burt Lancaster y Diahann Carroll lo recogieron en su nombre. Aprovecharon la ocasión para justificar la ausencia de Kubrick, que no acudió porque se encontraba en Marte en busca de localizaciones para una secuela de la cinta.

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