¿Natalie Portman o Emma Stone? El gran duelo de los Oscars este año es femenino

Tamara Rivas Núñez
Tamara Rivas REDACCIÓN

CULTURA

Los papeles de la viuda de América Jackie Kennedy, y el de Mia, una joven aspirante a actriz en el ingrato Hollywood son los grandes aspirantes al premio de mejor actriz

17 feb 2017 . Actualizado a las 21:39 h.

Si en anteriores ediciones de los Oscars, la categoría de mejor película es la que solía centrar la mayor parte de la atención, en esta ocasión la batalla entre Natalie Portman y Emma Stone como mejor actriz -con permiso del resto de candidatas- es la que está acaparado prácticamente todas las miradas. Y es que ambas actrices están sublimes en sus interpretaciones en Jackie y La La Land. La primera enfundada en el papel de Jackie Kenedy ya como viuda de América, y la segunda como Mia, una joven aspirante actriz en el difícil mundo plagado de sueños rotos que es Hollywood.

Desde que se anunciaron las candidaturas a los Oscars el pasado 24 de enero, los nombres de Emma Stone y Natalie Portman se situaron a la cabeza de la carrera por la estatuilla a mejor actriz por delante de Ruth Negga, Meryl Streep e Isabelle Huppert, y eso a pesar de que esta última se llevó el Globo de Oro como mejor actriz dramática por delante de la protagonista de Jackie para sorpresa de muchos. Pero la crítica, el público y los expertos coinciden en situar los papeles de ambas como las mejores interpretaciones del año y como las únicas candidatas al galardón más prestigioso de la industria del cine.

Natalie Portman llega a la carrera por el Oscar tras ponerse en la piel de Jackie Kenedy en la cinta de Pablo Larraín. La actriz de origen israelí se convierte en la primera dama de Estados Unidos en el peor momento de su vida, tras la muerte prematura en 1963 de John F. Kenedy, y lo hace encarnado y transmitiendo a la perfección los sentimientos encontrados de dolor y odio a los que tuvo que enfrentarse durante las semanas posteriores al asesinato de su marido para tratar de mantener vivo su legado. Natalie Portman se postula al Oscar como mejor actriz con una actuación emocionante y profunda, en la que todo resulta perfecto, desde su tono de voz al brillo de sus ojos o el temblor nervioso de su mandíbula escena a escena.