La «Rexoubeira de Bergantiños», una vida de escritura y escultura

Autodidacta, superó mil dificultades para expresar su vena artística


carballo / la voz

Asunción Antelo era una rexoubeira, una persona que se «divirte con alegría e bulicio», explica la RAG, en su segunda acepción. La primera, la que contiene ese matiz crítico de hablar de los vecinos, no. Tal vez sí hablaran de ella, seguramente muy bien, algo casi inevitable en algunos lugares, sobre todo los pequeños como el suyo, pero Asunción vivió su vida con tranquilidad, orgullo e independencia. Lo hizo durante muchos años en su casa de Segufe, en la parroquia coristanquesa de Seavia, en la que nació un 8 del 8 a las 8, del año 1919.

La primera parte de su vida fue la de tantas y tantas mujeres a las que le tocó un tiempo duro y sin oportunidades. Ya casi entrada la madurez, afloró su vena artística, sobre todo de escritora y escultora. En las largas noches de soledad aprovechaba para leer a autores gallegos de referencia (Rosalía, Bóveda, Castelao, Pondal...) y ella, que apenas tuvo escuela, se lanzaba con asertos, prosa, poemas, sobre todo lo que la rodeaba. Recuerda de lejos a Man de Camelle esta Woman de Coristanco, incomprendida a veces: empleaba libretas que rellenaba y animaría más tarde a rellenar. Como aquel, también esculpía: la piedra, el barro, y sobre todo la madera, especialmente las raíces, de las que extraía formas que podrían figurar en muchos museos vanguardistas. Al menos, hace 18 años, logró distribuirlos en su casa-museo, visitada miles por curiosos, por amantes de la cultura y del arte, por escolares. Hay una recopilación minuciosa de todas sus obras que verá la luz en los próximos meses, gracias al trabajo de amigos y al apoyo de la Diputación. Será un homenaje necesario a esta rexubeira (lo decía así, por variante dialectal) a la que la mayoría le llegaron tarde, pero al menos ha sido reconocida en vida. Ya a mediados de los 90 la entidad Monte Branco de Ponteceso le editó las obra Páxinas da Rexubeira de Bergantiños y As penurias dun amor, donde se puede leer lo escencial de su pensamiento.

Queda mucho aún por catalogar, por desclasificar. El Concello de Coristanco quiere hacer lo posible por preservar su legado, como anunció el alcalde tras el pleno celebrado ayer. Deja un grupo de amigos vinculados a la cultura que también se preocuparán de ello, al margen de lo que hagan los familiares (no se casó ni tuvo descendencia, vivía con un hermano). Fue ese grupo de gente y la nueva corporación coristanquesa la que mantuvo su llama viva, con emotivas celebraciones de cumpleaños. O con un mural en la plaza de Seavia, su nombre en la biblioteca del colegio de la capital municipal, o también aquel premio de Bergantiñán do Ano que recibió en el 2007. La palabra que más se ha escrito sobre ella es que fue autodidacta. Lo que más solía decir ella de sí misma es que nació antes de tiempo.

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