El hijo de Tsvietáieva

beatriz pérez BARCELONA / E. LA VOZ

CULTURA

«Diario de Gueorgui Efrón» recoge el testimonio del vástago de una de las escritoras rusas más importantes del siglo XX

18 dic 2016 . Actualizado a las 10:21 h.

«¿Acaso esta habitación en la que vivo con mi madre, esta habitación en la que hay innumerables baúles amontonados, una habitación donde duermo, leo, dibujo, como, escucho la radio, esta habitación representa para mí la vida? No y mil veces no». Diario de Gueorgui Efrón, publicado por la editorial valenciana Uno y Cero Ediciones, recoge el testimonio durante el año en que Alemania invade la URSS (1941) del hijo de Marina Tsvietáieva, una de las figuras más relevantes de la literatura rusa del siglo XX. La traductora del diario del joven de 16 años, Reyes García Burdeus, ha ganado recientemente el prestigioso premio Marina Tsvietáieva 2016 en reconocimiento a su labor de más de 25 años de traducción al español de la obra de la escritora.

En esta ocasión, además, el mérito de García Burdeus ha sido el de presentar en nuestro país un valioso documento histórico, desconocido para el lector español pero comparable al Diario de Anna Frank. «Tanto ella como Gueorgui Efrón fueron jóvenes extraordinariamente maduros para su edad. Las dos historias tienen como fondo la Segunda Guerra Mundial y les une la profunda soledad que experimentaron y la incomprensión por parte de sus respectivas madres», explica la traductora.

El Diario de Gueorgui Efrón refleja el último año de vida («detalles íntimos, estado anímico, preocupaciones, amistades, trabajo») de Tsvietáieva, quien se suicidaría en Yelábuga (Tartaristán) el 31 de agosto en 1941 como consecuencia del terror (pobreza, aislamiento, fusilamiento de muchos de los suyos) al que la sometió el régimen estalinista. El adolescente se quedaba así solo frente a la vida, pues dos años antes su padre y hermana habían sido arrestados. Tras ser llamado a filas, Efrón moriría en 1944 junto a centenares de soldados del Ejército Rojo. Tenía solo 19 años y había pasado sus tres últimos en absoluta soledad.