Santiago viaja en un cuaderno

La primera edición del festival Compostela Ilustrada reúne a 170 participantes de España y Portugal, que retratan con sus dibujos e ilustraciones la ciudad y sus gentes

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Compostela a vista de lápiz Nueve artistas de talla internacional capitaneados por Miguelanxo Prado se dan un garbeo por las calles de Santiago para recoger su esencia y su magia sobre el papel

santiago / la voz

«Me relaciono con la gente a través de los cuadernos». A las pocas horas de llegar a Santiago, en su libreta, ya tiene varios dibujos: durante el viaje en tren, en una hamburguesería o con los magos de la función del club de jazz Dado Dadá, entre otros. Junto a los trazos conviven otros elementos evocadores y palabras. Es José María Sánchez, de Ciudad Real, uno de los 170 participantes en la primera edición del Encontro Internacional de Cadernos de Viaxe Compostela Ilustrada.

Lápices, rotuladores, pinceles o plumas de punta torcida, entre ellos, sirven para plasmar la ciudad en pequeñas libretas o en grandes blogs. Expertos ya en cuadernos de viaje, como el propio José María Sánchez, que tiene más de 200, conviven con otros que es la primera vez que salen a la calle a pintar, como la compostelana Esther Hervés. Si en algo todos coinciden es en su gusto por el dibujo, como Meli-M. Cano, de Zaragoza, o la también compostelana Nerea Castro, que no tiene muchos trabajos sobre su ciudad: «Creo que tendría que dialogar más con ella», admite.

Después de distribuirse en grupos por diferentes rincones de Santiago, toca compartir técnicas y algún secreto, desde lo mejor para llevar los lápices y rotuladores, como Julio Casado, hasta indicaciones sobre el color o la propia composición del dibujo.

Para elaborar este cuaderno de viaje de Santiago, los participantes cuentan con la ayuda de reconocidos ilustradores a nivel internacional, como la francesa Catel Muller, la sevillana Inma Serrano, el argentino Jorge González, el oscense Sagar Fornies o el propio director de Compostela Ilustrada, el gallego Miguelanxo Prado. «Es agradable ver que la gente vuelve a dibujar», explica Inma Serrano, después de dar algunos consejos al grupo que junto a ella recorre la santiaguesa Praza de Abastos, para después detenerse en Cervantes. «Yo lo que me llevo de cada ciudad es un cuaderno, y así las ciudades se conocen mucho mejor», asegura la artista sevillana.

Y es que la Alameda, la Catedral, las plazas compostelanas o sus gentes retratadas por su propia mano serán el verdadero tesoro que estos 170 participantes se llevarán a sus casas después de estas tres intensas jornadas del encuentro Compostela Ilustrada.

Hoy, como especial colofón, los participantes que llegaron desde diversos lugares de la Península, como Barcelona, Sevilla, Valencia, Madrid, Zaragoza o Portugal -y también de diferentes zonas de Galicia-, podrán disfrutar de las clases magistrales de tres maestros del dibujo: el gallego Miguelanxo Prado, la portuguesa Ana Luisa Frazão (miembro del colectivo Urban Sketches) y el gaditano Joaquin Dorao (especializado en cuadernos de viaje).

«Con el dibujo no se necesita traductor, es como la música»

Es una de las dibujantes europeas de referencia, con múltiples premios en su currículo. Catel Muller (Estrasburgo, 1964) acaba de publicar la primera biografía autorizada (e ilustrada) de la bailarina y cantante estadounidense nacionalizada francesa Josephine Baker (1906-1975), y que tiene más de 500 páginas. Muller se pasó estos días por Santiago para participar en el encuentro dirigido por Miguelanxo Prado. 

-¿Estas biografías son una reivindicación de las posibilidades de la novela ilustrada?

-Uso el término bio-gráfica. He escogido, junto con José-Louis Bocquet [guionista y periodista], hablar de mujeres excepcionales. Son vidas muy intensas y se necesita mucho espacio para contarlas. En el cómic francés, lo tradicional son los álbumes de 48 páginas, pero he optado por el modelo de la novela gráfica, que tiene un tamaño menor pero muchas más páginas.

-No es un formato usual.

-Soy la primera que lo hago, también en Francia. Había habido autobiografías, pero no biografías. Después, mientras yo hacía la de Kiki de Montparnasse, Satrapí estaba haciendo otra de una niña iraní, pero ella lo dejó.

-¿Está más próxima al dibujo o a la literatura?

-Al 50 %, por eso inventé el nombre de bio-gráficas. Hay algo más de dibujos, porque es una historia narrada con bocadillos, con viñetas. Entonces, se acerca más a lo que son las películas, hay puesta en escena y es más vivo que una novela.

-¿Está ya superada la creencia de que el cómic es solo para un público infantil y juvenil?

-A mí me parece natural pasar del cómic de niños al de adultos; para otra gente, no.

-¿Cómo ve el nivel de la ilustración en España?

-Desde el punto de vista gráfico, España es muy, muy interesante. En cultura plástica y gráfica, hay mucha calidad entre los autores españoles.

-¿Qué opina de encuentros como el de Santiago?

-Es formidable y no hay un equivalente en Francia. A los dibujantes lo que más les gusta es hacer croquis y dibujar libremente, es un modo de expresión universal, porque al dibujar no se necesita traductor, ya se cuenta todo. Es como la música.

-¿Están reconocidos suficientemente el cómic y la ilustración?

-Ahora el cómic ya entra en los museos y las exposiciones, aunque siempre hay una parte de la gente que es muy reticente y piensa que solo es una subliteratura. Para mí no existe una clasificación de las artes, hay trabajos buenos y trabajos malos, da igual cuál sea el área artística.

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