Maria João Pires Y Julien Brocal: «El músico no es un animal de circo»

La genial pianista lusa Maria João Pires, que actúa mañana y pasado en A Coruña, desgrana la filosofía de su proyecto social


Redacción / La Voz

«Aunque conocido como clavecinista, Trevor Pinnock no necesita atrincherarse en el barroco. Su visión de la música es muy amplia. Y sus interpretaciones románticas son muy buenas». Quien habla es Maria João Pires (1944), que se halla estos días en A Coruña acompañada de su protegido Julien Brocal (Arlés, 1987). La pianista lisboeta y el francés tocarán -mañana y pasado, en el Palacio de la Ópera coruñés- con la Sinfónica de Galicia (OSG), y bajo la batuta del director inglés, los conciertos para piano y orquesta números 1 y 2 de Chopin. «Hay una conexión importante entre Chopin y la música barroca y Bach... Él la estudiaba mucho», arguye Brocal. «La música es la música», zanja Pires.

Pregunta. Pero el repertorio...

Maria João Pires. Nosotros, el proyecto Partitura [un innovador programa educativo y social que encabeza], incidimos mucho en el hecho de compartir las cosas. Somos solistas, pero no nos gusta hacer las cosas como solistas. Construimos alrededor de la obra, no alrededor del intérprete.

P. ¿Qué supone para usted, Brocal, el apoyo de Maria João Pires?

Julien Brocal. Cuando me topé con Maria estaba en una encrucijada de mi carrera. El recorrido que me habían impuesto era hacer competiciones para darme a conocer, hacerme un nombre. Y no le hallaba sentido como músico.

M. J. P. No hay sentido para un músico que solo piensa en su carrera. No se realizará como ser humano, como portador de una filosofía, una idea. La música no es una cosa para que tú te sirvas. Es algo que compartir con todo el mundo, no únicamente con la sala de conciertos. Existe una gran responsabilidad social cuando te pones ante una sala con 2.000 personas, y no solo para tocar bien, que te admiren. Es más para que las personas sepan lo que piensas del mundo, de cómo puedes contribuir a mejorarlo. Aprovechar solo lo que el mundo puede darte a ti no es bueno. No hay verdad en ello. Este grupo de personas, de Partitura, que no son solo jóvenes, Pinnock también participa, pensamos que el músico no es un animal de circo, es algo más.

P. Esa insatisfacción de Brocal podría venir del hecho de haber sido un niño prodigio, algo que quizá usted entiende bien, porque ambos empezaron con menos de 5 años a tocar el piano...

M. J. P. Entiendo lo que dice. Pero yo es algo que nunca asumí como niña. Tenía la suerte de tener una familia que no lo fomentaba. Los niños prodigio son simplemente víctimas de la sociedad, de lo comercial, de lo que mucha gente va a ganar con eso. El niño pierde su infancia, su vida. Nosotros procuramos hacer crecer la conciencia del músico, que sepa que no tiene que ser una estrella, sino alguien con un mensaje. Tiene que estar informado, saber.

P. Cultivar también su interior...

M. J. P. Su interior se construye con su información del mundo, de cómo puede hacer mejor las cosas.

P. ¿Cree en el poder de la música para transformar la sociedad?

M. J. P. Todos tenemos ese poder, desde nuestras capacidades. Si no te quedas pasivo... Sea en un barrio o en el otro extremo del mundo. Los músicos de hoy sufren el hecho de ser ignorantes. No saben qué necesitan, ni quién necesita. Nuestro proyecto se implica con las personas más necesitadas, les acercamos la música como un instrumento de construcción.

P. ¿Se refiere a los desfavorecidos?

M. J. P. Todos somos desfavorecidos; unos en el alma, los otros en la comida. Sabemos que mucha gente no tiene comida, que se muere, y continuamos nuestra vida de lujo. Esto es ser también desfavorecido, de conciencia. La música puede transformar tu confianza y tu forma de ver. Puede enseñarte a sobreponerte de la miseria, a creer. Damos comida, dinero, lo que tenemos en demasía, pero es una forma de caridad que no es verdadera. Debemos crear caminos para encontrarnos, las diferentes sociedades, las diferentes culturas...

P. ¿Cómo ayuda eso a un músico como Brocal, tan hecho en lo técnico? ¿O le da solo protección?

M. J. P. Necesitamos más conciencia. En eso se puede siempre mejorar. Yo necesito más conciencia. Tú puedes estar tocando mal un pasaje si no eres plenamente consciente, si no lo sientes todo. Pero ellos también pueden advertirme a mí, como yo a ellos, si algo no funciona. Yo no voy a tocar esta obra porque me agrada, porque me da placer; lo haré porque voy a transmitir algo universal muy importante.

P. Pero hay placer en la música...

M. J. P. Sí. Pero no lo diría así, porque esta palabra está muy mal usada. Podría ser placer... o ser algo más, felicidad, mucho más que placer. Porque no es algo para tu ego, es para tu ser, tu alma.

P. Hay en su planteamiento una posición, diríase, política, en el sentido original, ante el mundo.

M. J. P. Noooo. [Ríe] Puede ser. O quizá filosófica, social. Si quiere ligar lo social a la política, podemos... Y es que hoy la política se perdió. Había una política buena. En el pasado. Mas hoy la política no existe. Existen los lobbies financieros que dominan todo. También el político profesional.

P. Sí como ejercicio de las ideas...

M. J. P. Sí, pero la política está tan estropeada que no me gusta la palabra. Más que política, podría decirse que es una actitud de responsabilidad social, cívica.

P. Pero la música, a este nivel tan elevado de profesionalización, está muy alejada de la vida real.

M. J. P. Precisamente, en nuestro proyecto, luchamos mucho contra esto. No nos separamos de la vida real. Los jóvenes intérpretes que tienen éxito son unas víctimas, personas solas, aisladas, que están al margen de la sociedad.

P. ¿Y esta labor puede hacerse sin la Administración, sin las estructuras de la educación reglada?

M. J. P. Podemos. Desarrollamos proyectos que no están vinculados a la Administración, pero tenemos relación con las escuelas.

J. B. Tenemos un programa que elaboramos con científicos ligados principalmente a la psicología y las neurociencias. Hay muchas cosas hoy científicamente probadas como erradas pero que siguen implantadas en la educación de los niños. Nosotros introducimos el arte como herramienta de formación con el respaldo de las conclusiones científicas.

P. La educación reglada oficial en España descuida la música.

M. J. P. En todos lugares está muy mal. Solo en Escandinavia se cuida la educación y se trabaja con el arte. El ser humano es desde el inicio creador, artista, creativo. Y nada más nacer la educación ya cercena estas potencias. Hay que desterrar eso de que el niño que es educado a través del arte carece de reglas y disciplina. Al contrario, crece en la autodisciplina. Y sin esta autodisciplina no puede desarrollar su personalidad. La disciplina que procede del exterior nunca es la buena.

P. En Europa del este dio frutos.

M. J. P. Europa del este tenía muchas cosas buenas. Pero hoy podemos hacerlo mucho mejor.

P. Ya no necesitan un látigo.

M. J. P. [Ríen ambos]. Nooo.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Maria João Pires Y Julien Brocal: «El músico no es un animal de circo»